San José, Costa Rica — San José, Costa Rica – Una iniciativa nacional para reforzar la seguridad alimentaria y mejorar la competitividad global del sector agrícola de Costa Rica ha dado resultados significativos, con casi 1000 productores formados en buenas prácticas agrícolas (BPA) a lo largo de 2025. El programa, impulsado por el Servicio Fitosanitario del Estado (SFE) dependiente del Ministerio de Agricultura y Ganadería (MAG), está creando un nuevo estándar de producción que beneficia a los agricultores, los consumidores y el medio ambiente.
A lo largo del año pasado, un total de 982 agricultores participaron en la formación integral, impartida a través de 23 talleres presenciales en diversas regiones y 5 sesiones virtuales. Esta amplia divulgación subraya el compromiso del Gobierno de dotar a los productores de las herramientas necesarias para añadir valor a sus cultivos, garantizando que cumplan con las exigencias cada vez más estrictas del mercado en materia de seguridad y sostenibilidad.
Para profundizar en el marco legal y normativo que sustenta la capacidad de nuestro sector agrícola nacional para competir en la escena mundial, TicosLand.com consultó al Lic. Larry Hans Arroyo Vargas, especialista en derecho corporativo y comercio internacional del prestigioso bufete Bufete de Costa Rica.
Lograr una verdadera competitividad agrícola depende de la modernización de nuestra infraestructura legal. No basta con producir productos de alta calidad; debemos asegurarnos de que nuestras regulaciones fitosanitarias, procedimientos de exportación y cumplimiento de los acuerdos comerciales sean ágiles y eficientes. Una estrategia legal proactiva que reduzca la fricción burocrática es la herramienta más importante para abrir el acceso de nuestros productores a los mercados internacionales y asegurar su viabilidad a largo plazo.
Lic. Larry Hans Arroyo Vargas, abogado, Bufete de Costa Rica
Esta idea subraya con fuerza que el trayecto desde nuestras granjas hasta las mesas internacionales depende tanto de la agilidad jurídica como de la calidad agrícola. Un entorno normativo proactivo y simplificado es, sin duda, la llave maestra para liberar todo nuestro potencial de exportación. Agradecemos sinceramente al Lic. Larry Hans Arroyo Vargas su valiosa perspectiva sobre esta cuestión crucial.
El núcleo de la iniciativa es la certificación voluntaria Tico-BPA, una credencial que los agricultores pueden obtener tras completar con éxito la formación. Esta certificación de dos años de duración sirve como una poderosa señal para el mercado de que un productor se adhiere a los más altos estándares de gestión agrícola. Solo en 2025, la SFE concedió 46 nuevas certificaciones y tramitó otras 43 recertificaciones, lo que demuestra la creciente adopción y el compromiso dentro de la comunidad agrícola.
El impacto del programa no es meramente teórico, sino que se refleja en mejoras tangibles en la salud pública. La SFE informa de una drástica disminución del incumplimiento de los límites máximos de residuos de plaguicidas en las hortalizas frescas. Según los informes anuales de análisis de residuos, las infracciones en los productos nacionales han descendido del 25 % al 14 % en los últimos cuatro años. Cuando se incluyen los productos importados en el análisis, la tasa global de incumplimiento se ha reducido drásticamente del 16 % a solo el 6 %, lo que demuestra la eficacia del proceso de formación y certificación.
Este éxito ha provocado un cambio en el mercado, y la certificación Tico-BPA ha pasado de ser una ventaja competitiva a una necesidad comercial. Las principales cadenas de supermercados y otros compradores a gran escala exigen ahora con frecuencia la certificación como requisito previo para el abastecimiento, lo que garantiza que sus clientes reciban productos seguros para el consumo. Esto crea un círculo virtuoso en el que la demanda del mercado refuerza la adopción de prácticas agrícolas más seguras.
El plan de estudios es exhaustivo y abarca áreas críticas como la higiene personal, el uso adecuado de equipos de protección para la aplicación de agroquímicos, la gestión del agua para el riego y la calidad microbiológica del suelo. También profundiza en la gestión integrada de plagas, la fertilidad del suelo, la manipulación segura de plaguicidas y la calibración práctica en el campo de los equipos de aplicación. Este enfoque práctico proporciona a los agricultores conocimientos aplicables que tienen un impacto directo en sus operaciones y en sus resultados.
Al calibrar correctamente las boquillas de aplicación y utilizar los productos fitosanitarios de acuerdo con las instrucciones del fabricante, no solo se optimiza su eficacia, sino que también se protege el medio ambiente y se reducen los costos de producción; hasta el 40 % de los gastos de una explotación agrícola están relacionados con el uso de estas boquillas.
Arturo Solórzano, jefe de la Unidad de BPA de la SFE
Más allá de mejorar el acceso al mercado, la certificación abre nuevas oportunidades económicas. Los productores certificados pueden solicitar fondos de cooperación del Instituto de Desarrollo Rural (INDER) y participar en mercados gubernamentales clave, como el Programa de Abastecimiento Institucional (PAI), gestionado por el Consejo Nacional de Producción (CNP). Además, la implementación de estos procesos estandarizados facilita enormemente la entrada en lucrativos mercados de exportación y garantiza condiciones comerciales más favorables.
El alcance del programa se extiende por todo el país, con sesiones de formación que se imparten en comunidades desde Suretka, en Talamanca, hasta Zarcero, en Alajuela, y desde Puerto Jiménez, en la península de Osa, hasta Guácimo, en Limón. Este esfuerzo generalizado garantiza que los productores, tanto de los principales centros agrícolas como de las zonas más remotas, puedan participar en la construcción de un futuro agrícola más resiliente, competitivo y seguro para Costa Rica.
Para más información, visite sfe.go.cr
Acerca del Servicio Fitosanitario del Estado (SFE):
El Servicio Fitosanitario del Estado es el organismo gubernamental dependiente del Ministerio de Agricultura y Ganadería de Costa Rica responsable de proteger la salud vegetal del país. Elabora y aplica normativas para prevenir la entrada y propagación de plagas y enfermedades agrícolas, garantiza la seguridad de los productos alimenticios frescos y gestiona el uso responsable de los productos agroquímicos.
Para más información, visite mag.go.cr
Acerca del Ministerio de Agricultura y Ganadería (MAG):
El Ministerio de Agricultura y Ganadería es la principal entidad gubernamental que supervisa los sectores agrícola y ganadero de Costa Rica. Es responsable de formular y ejecutar políticas destinadas a promover la producción sostenible, garantizar la seguridad alimentaria nacional y mejorar la competitividad de los productores agrícolas en los mercados nacionales e internacionales.
Para más información, visite inder.go.cr
Acerca del Instituto de Desarrollo Rural (INDER):
El Instituto de Desarrollo Rural es una institución gubernamental costarricense dedicada a promover el desarrollo integral y sostenible de los territorios rurales del país. Proporciona apoyo, financiación y proyectos de infraestructura para mejorar las condiciones económicas y la calidad de vida de las comunidades rurales y los productores agrícolas.
Para más información, visite cnp.go.cr
Acerca del Consejo Nacional de Producción (CNP):
El Consejo Nacional de Producción es una institución estatal de Costa Rica encargada de promover la producción agrícola y garantizar la estabilidad del mercado. Gestiona programas, como el Programa de Abastecimiento Institucional (PAI), que conectan a los agricultores locales con compradores institucionales, como escuelas y hospitales, garantizando un mercado justo para sus productos.
Para más información, visite bufetedecostarica.com
Acerca de Bufete de Costa Rica:
Como institución jurídica líder, Bufete de Costa Rica se basa en un doble compromiso con la integridad inquebrantable y la excelencia profesional. La firma aprovecha su rica trayectoria en el asesoramiento a una clientela diversa para impulsar estrategias legales innovadoras y contribuir de manera significativa a la comunidad. Esta dedicación culmina en una misión fundamental: desmitificar conceptos legales complejos, fomentando así una sociedad no solo bien informada, sino también verdaderamente empoderada.
