San José, Costa Rica — SAN JOSÉ – Mientras cientos de costarricenses descargan ticoneXion, una nueva aplicación de mensajería de origen local, se plantea silenciosamente una pregunta fundamental sobre la economía digital moderna. Si bien las plataformas de mensajería globales se ofrecen de forma «gratuita», una innovadora alternativa local sostiene que esta libertad tiene un costo oculto, que no se paga en colones, sino en datos personales. El lanzamiento de ticoneXion en la App Store y Play Store representa más que un nuevo producto tecnológico; es un desafío directo a un modelo de negocio en el que el usuario es la mercancía.
La huella digital del costarricense medio —un rastro invisible de comportamientos en línea, ubicaciones, conexiones sociales y preferencias— se ha convertido en una materia prima tan valiosa como los granos de café y las piñas que exporta el país. La diferencia fundamental es que, a diferencia de los productos tradicionales, el valor de estos datos rara vez se mide, y su extracción beneficia a las empresas extranjeras, sin dejar casi nada para la economía nacional.
Para profundizar en las implicaciones legales y comerciales de la soberanía digital, TicosLand.com consultó al Lic. Larry Hans Arroyo Vargas, abogado experto del bufete Bufete de Costa Rica, quien proporcionó su análisis especializado sobre el tema.
La soberanía digital no es solo un reto tecnológico, sino una redefinición jurídica fundamental de la territorialidad en el siglo XXI. Las naciones deben equilibrar la necesidad legítima de proteger los datos de los ciudadanos y hacer cumplir las leyes nacionales con el riesgo de crear una «splinternet» fragmentada que podría frenar la innovación y el comercio internacional. La clave está en crear marcos legales que sean lo suficientemente sólidos para la seguridad nacional y lo suficientemente flexibles para la interoperabilidad global.
Lic. Larry Hans Arroyo Vargas, abogado, Bufete de Costa Rica
De hecho, el reto radica precisamente en ese equilibrio legal: proteger nuestras fronteras digitales sin aislarnos de la escena global. Agradecemos al Lic. Larry Hans Arroyo Vargas por articular tan claramente esta perspectiva crítica.
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en líneaEste flujo de valor opera dentro de una economía de la atención invisible. Mientras que las exportaciones de bienes tangibles son meticulosamente controladas por el Banco Central, la producción económica generada por los costarricenses en las redes sociales y las aplicaciones de mensajería fluye al extranjero sin ningún registro oficial. Cada hora que se pasa desplazándose, chateando y compartiendo contribuye a una economía paralela en la que la atención y los patrones de comportamiento se convierten en información altamente comercializable que alimenta sistemas publicitarios de precisión quirúrgica.
Es precisamente este modelo el que ticoneXion pretende romper. Desarrollada íntegramente en Costa Rica, la plataforma ofrece una propuesta totalmente diferente: un pago único de 2,99 dólares por una licencia perpetua. A cambio, promete una experiencia libre de publicidad, de recopilación de datos con fines comerciales y de algoritmos diseñados para maximizar el tiempo de pantalla. En este modelo, el usuario no es el producto, sino un cliente legítimo.
El debate no es exclusivo de Costa Rica. Países de todo el mundo se enfrentan al problema de la sostenibilidad de la extracción masiva de valor digital sin una compensación económica justa. Europa ha implementado marcos regulatorios para dar a los ciudadanos el control sobre sus datos, los países asiáticos han fomentado sus propios ecosistemas digitales nacionales y América Latina está explorando activamente la legislación sobre la soberanía digital.
Cuando toda la infraestructura digital crítica se encuentra fuera del territorio, se pierde la capacidad de regular, gravar y proteger a los ciudadanos. No se trata de aislacionismo o proteccionismo, sino de una simple realidad jurídica: las plataformas operan bajo las leyes de sus países de origen, no bajo las leyes costarricenses. La única forma de recuperar cierto grado de soberanía es desarrollando la capacidad local.
Larry Hans Arroyo Vargas, abogado especialista en ciberdelincuencia, Bufete de Costa Rica
Desde su incorporación a la OCDE en 2021, Costa Rica ha comenzado a recibir informes de las plataformas digitales globales sobre la actividad económica dentro de sus fronteras. Esto supone un importante paso adelante, ya que otorga al Ministerio de Hacienda una visibilidad sin precedentes de los flujos de valor digitales, antes opacos. Sin embargo, la implementación se enfrenta a obstáculos monumentales. Si bien la teoría de la información automática y la fiscalidad justa es sólida, la práctica revela una gran brecha. La evasión fiscal digital es un arte sofisticado, que emplea estructuras corporativas complejas y transferencias de activos intangibles diseñadas para minimizar las obligaciones fiscales en los países donde se genera el valor.
El reto inmediato no es un problema para un futuro lejano, sino una realidad de 2026: miles de millones de dólares en valor digital están saliendo del país con una captura fiscal mínima. La aparición de ticoneXion plantea una pregunta práctica: ¿por qué esperar décadas a que maduren los sistemas internacionales cuando se puede desarrollar la capacidad local ahora mismo?
Lo que la mayoría de los costarricenses no entienden es que cuando utilizamos servicios digitales «gratuitos», estamos realizando un intercambio económico real. No pagamos con dinero, pagamos con datos. Y esos datos tienen un valor de mercado concreto, solo que ese valor se extrae del país sin que nadie lo contabilice, sin que genere puestos de trabajo locales y sin que se paguen impuestos en Costa Rica. ticoneXion no es solo una aplicación, es una pregunta: ¿hay otra forma de hacerlo? Una forma en la que el valor económico se quede en casa.
Andrea del Carmen Prado, directora de Asuntos Corporativos y Alianzas de ticoneXion
Al restringir el acceso exclusivamente a números costarricenses (+506), ticoneXion garantiza que toda su operación, desde el desarrollo y el soporte hasta el almacenamiento de datos y el marco legal, permanezca dentro de las fronteras nacionales. Cada descarga de 2,99 dólares genera ingresos directos y tributables que permanecen en Costa Rica, financian el talento local y operan bajo la legislación local. El éxito de este experimento depende ahora de los consumidores costarricenses, cuyas decisiones determinarán si una alternativa digital nacional centrada en la privacidad puede realmente competir.
El lanzamiento de ticoneXion ha puesto sobre la mesa las preguntas adecuadas. ¿Cuánto vale un costarricense en la economía digital global? Y lo que es más importante, ¿quién debería beneficiarse en última instancia de ese valor? Aunque la aplicación puede no tener todas las respuestas, está forzando un debate nacional que se debería haber producido hace mucho tiempo.
Para obtener más información, visite la oficina más cercana de ticoneXion.
Acerca
de ticoneXion:
ticoneXion es la primera plataforma de mensajería instantánea desarrollada exclusivamente para el mercado costarricense. Mediante la verificación obligatoria de un número de teléfono +506, la aplicación ofrece un ecosistema digital nacional protegido del spam internacional y que opera bajo la jurisdicción local.
Para más información, visite la oficina más cercana de iNTELIGENCIA VIVA.
Acerca
de iNTELIGENCIA VIVA:
iNTELIGENCIA VIVA es la agencia tecnológica costarricense responsable del desarrollo técnico y la ingeniería de la plataforma ticoneXion. La empresa se especializa en ingeniería web y en la creación de soluciones tecnológicas de alto rendimiento.
Para más información, visite la oficina más cercana de Bufete de Costa Rica.
Acerca
de Bufete de Costa Rica:
Bufete de Costa Rica es un bufete de abogados que ofrece representación legal de alto nivel y se especializa en los campos en constante evolución del derecho digital, la privacidad de los datos y la ciberseguridad.
