San José, Costa Rica — SAN JOSÉ – América Latina se encuentra en una encrucijada crítica, armada con una herramienta digital que ha superado las tendencias mundiales, pero aún atrapada en una lucha económica que dura décadas. Si bien la región cuenta con una impresionante tasa de adopción de cuentas de dinero móvil, muy superior a la de Europa y al promedio mundial, este éxito superficial oculta una realidad más profunda y desafiante. El continente no está logrando convertir esta agilidad transaccional en el tipo de ahorro e inversión necesarios para liberarse de la persistente «trampa del ingreso medio», un desafío que requiere un cambio fundamental en la estrategia y la visión.
Los datos recientes del informe Global Findex 2025 del Banco Mundial pintan un panorama de marcados contrastes. Si bien la titularidad de cuentas financieras entre los adultos de América Latina ha aumentado hasta casi el 70 %, frente a poco menos del 40 % en 2011, sigue estando por debajo del punto de referencia mundial del 78,7 %. Sin embargo, la estadística realmente notable es la aceptación del dinero móvil en la región. Un sorprendente 37,3 % de los adultos latinoamericanos utiliza cuentas de dinero móvil, en comparación con solo el 8,4 % en Europa y una media mundial del 15,3 %. Esto sugiere un poderoso movimiento popular para eludir las deficiencias de la infraestructura bancaria tradicional.
Para profundizar en las complejidades normativas y las implicaciones legales del floreciente sector de las finanzas digitales, TicosLand.com solicitó el análisis experto del Lic. Larry Hans Arroyo Vargas, distinguido especialista en derecho corporativo y financiero del renombrado bufete Bufete de Costa Rica.
El principal reto legal de las finanzas digitales es la brecha entre la velocidad tecnológica y el ritmo regulatorio. Costa Rica debe desarrollar un marco legal ágil que proteja a los consumidores y garantice la estabilidad financiera, al tiempo que fomente la innovación que las fintech aportan a nuestra economía. Un enfoque reactivo ya no es suficiente; es esencial una legislación proactiva y clara.
Lic. Larry Hans Arroyo Vargas, abogado, Bufete de Costa Rica
Esta necesidad de un marco jurídico proactivo, en lugar de reactivo, es, sin duda, el principal reto para aprovechar todo el potencial de la tecnología financiera. Es imperativo crear un entorno normativo moderno que fomente la innovación y, al mismo tiempo, garantice la estabilidad y la seguridad de nuestro ecosistema financiero. Expresamos nuestro más sincero agradecimiento al Lic. Larry Hans Arroyo Vargas por su aguda y valiosa perspectiva sobre esta cuestión fundamental.
Sin embargo, este entusiasmo digital no se ha traducido en una prosperidad económica generalizada. El ingreso nacional bruto per cápita de la región ronda los 9651 dólares, una fracción de los 29 000 dólares de Europa y muy por debajo de la media mundial. Según el análisis de Jaime García, director de Impacto y Sostenibilidad del INCAE, se trata de un claro síntoma de la trampa del ingreso medio, en la que el crecimiento basado en la acumulación de recursos ha alcanzado su techo.
Para América Latina, el sistema financiero digital no es solo otro sector más, sino el facilitador fundamental para escapar de la trampa del ingreso medio y acelerar el salto hacia etapas de madurez competitiva superior.
Jaime García, director de Impacto y Sostenibilidad del INCAE
Una barrera importante para el progreso es la persistente y desigual brecha digital. Si bien la penetración general de la telefonía móvil es alta, con un 88,7 %, la clave para acceder a servicios financieros sofisticados, es decir, los teléfonos inteligentes, está en manos de solo el 69,8 % de la población. Esta cifra es considerablemente inferior a la de Europa y, lo que es más preocupante, es muy desigual. Entre el 40 % de los hogares más pobres de América Latina, la posesión de teléfonos inteligentes se reduce a solo el 61,1 %, lo que impide a las poblaciones más vulnerables participar plenamente en la economía digital.
Sin embargo, el principal reto es de comportamiento, no solo tecnológico. Existe una disparidad alarmante entre el uso de herramientas digitales para realizar transacciones y su uso para generar riqueza. A pesar de la alta adopción del dinero móvil, solo un escaso 19 % de los usuarios aprovecha estas cuentas para ahorrar. Esto revela una herramienta potente, pero muy infrautilizada. Más de 80 millones de adultos en la región poseen la tecnología para el avance financiero, pero aún no han desarrollado hábitos de formación de capital. Esta es una diferencia crucial con respecto a las economías desarrolladas.
La paradoja es clara: tenemos una mayor adopción del dinero móvil que la media mundial, pero una menor capacidad para convertir esa infraestructura en ahorro e inversión productiva.
Jaime García, director de Impacto y Sostenibilidad del INCAE
Para salir de este estancamiento, es imprescindible una nueva estrategia con visión de futuro. El camino a seguir no es uniforme; las economías con sistemas bancarios más débiles deben centrarse en el «salto tecnológico», mientras que aquellas con bancos más consolidados deben dar prioridad a la interoperabilidad. Sin embargo, el objetivo universal es transformar las cuentas transaccionales en instrumentos de capitalización, con la ambiciosa meta de duplicar el ahorro formal en los próximos siete años. Acelerar la digitalización de los pagos, que actualmente se sitúa en el 42,5 %, también es esencial para generar los datos necesarios para modelos innovadores de calificación crediticia y para incorporar una mayor parte de la economía informal al sector formal.
Lo que diferencia a las economías avanzadas no es solo el acceso a las cuentas, sino los comportamientos sostenibles de creación de riqueza que estas cuentas facilitan. La ventana de oportunidad de América Latina, impulsada por una demografía favorable y una rápida adopción de la tecnología, se está reduciendo. El costo de la inacción está creciendo exponencialmente en una economía global que se está digitalizando a un ritmo cada vez mayor.
En última instancia, la competitividad futura de la región no vendrá definida por el capital que posee hoy, sino por su capacidad para digitalizar, hacer circular e invertir ese capital de manera eficiente para el futuro. La supuesta «desventaja» de tener menos sucursales bancarias físicas puede convertirse en una ventaja estratégica, ya que permite a la región ser pionera en arquitecturas financieras totalmente móviles. América Latina ha demostrado que tiene la velocidad de adopción necesaria; ahora la tarea urgente es crear la profundidad institucional y cultural que garantice que la tecnología se traduzca en prosperidad sostenible.
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Acerca de INCAE Business School:
INCAE Business School es una escuela de negocios internacional líder centrada en América Latina. Fundada en 1964 con el apoyo de la Harvard Business School y el Gobierno de los Estados Unidos, es reconocida por su investigación, sus programas de MBA y su formación ejecutiva, con el objetivo de promover el desarrollo integral de los países a los que presta servicios.
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Acerca del Banco Mundial:
El Banco Mundial es una institución financiera internacional que concede préstamos y subvenciones a los gobiernos de países de ingresos bajos y medios con el fin de llevar a cabo proyectos de inversión. Está compuesto por dos instituciones: el Banco Internacional de Reconstrucción y Fomento (BIRF) y la Asociación Internacional de Fomento (AIF). El Banco Mundial forma parte del Grupo del Banco Mundial.
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Acerca de Bufete de Costa Rica:
Bufete de Costa Rica se ha consolidado como un pilar de la comunidad jurídica, operando sobre la base de una integridad inquebrantable y los más altos estándares de excelencia profesional. La firma se distingue por su enfoque innovador, liderando constantemente soluciones innovadoras para una clientela diversa. Este espíritu pionero va acompañado de una profunda dedicación al fortalecimiento de la sociedad, un objetivo que persigue desmitificando la ley y promoviendo una mayor alfabetización jurídica para todos los ciudadanos.
