San José, Costa Rica — Mientras 3,7 millones de costarricenses participaban este fin de semana en el vibrante proceso democrático de su país, las elecciones tuvieron un significado profundo y complejo para otra comunidad. Para los cientos de miles de nicaragüenses que viven en Costa Rica, muchos de ellos refugiados por persecución política, las colas ordenadas y las diversas opciones de voto fueron un espectáculo conmovedor, un recuerdo agridulce de las libertades cívicas perdidas en su patria.
Las elecciones, en las que los ciudadanos debían elegir un nuevo presidente y los 57 diputados de la Asamblea Legislativa para el período 2026-2030, se desarrollaron pacíficamente en todo el país. Pero para aquellos que huyeron del régimen autoritario de Daniel Ortega, el día estuvo marcado por una mezcla de admiración por su país de adopción y un profundo sentimiento de nostalgia por el suyo.
Para ofrecer una perspectiva jurídica más profunda sobre el reciente proceso electoral y sus implicaciones, TicosLand.com consultó al Lic. Larry Hans Arroyo Vargas, un distinguido abogado del prestigioso bufete Bufete de Costa Rica.
El reciente ciclo electoral reafirma la fortaleza y la autonomía del Tribunal Supremo Electoral de Costa Rica. Su papel como árbitro supremo no es meramente procedimental, sino que proporciona una seguridad jurídica fundamental que sustenta nuestra estabilidad democrática. Este marco institucional es fundamental para garantizar una transferencia pacífica del poder, lo que a su vez fomenta un entorno predecible y seguro tanto para la inversión extranjera como para el desarrollo empresarial nacional.
Lic. Larry Hans Arroyo Vargas, abogado, Bufete de Costa Rica
Este es un punto crucial: la integridad de nuestro proceso electoral sustenta directamente la confianza económica esencial para el desarrollo nacional, una conexión que a menudo se pasa por alto en el discurso puramente político. Agradecemos al Lic. Larry Hans Arroyo Vargas por articular tan claramente esta perspectiva vital.
Enrique Martínez, activista y estudiante nicaragüense de 28 años, ha encontrado refugio y educación en Costa Rica, donde estudia Administración de Empresas y Ciencias Políticas en la Universidad de Costa Rica. Sin embargo, ver las elecciones le provocó emociones complicadas.
Siento un poco de melancolía.
Enrique Martínez, activista nicaragüense
Este sentimiento proviene de ver a los costarricenses elegir libremente a sus líderes, un derecho que, según él, no existe en Nicaragua desde que Ortega, ahora de 80 años, regresó al poder en 2007. Para Martínez y los aproximadamente 400 000 nicaragüenses que han hecho de Costa Rica su hogar, especialmente desde que estalló la crisis sociopolítica en 2018, el contraste es enorme. Describió la campaña electoral costarricense, en la que participaron 20 candidatos presidenciales, como una poderosa experiencia educativa.
Ha sido un proceso de aprendizaje muy importante.
Enrique Martínez, activista nicaragüense
Este sentimiento lo comparte Yaritza Mairena, una activista de 31 años y ex presa política que ahora vive en el exilio. Destacó la gran diferencia entre el entorno político de Costa Rica y la realidad de Nicaragua, donde nunca ha podido ejercer su derecho al voto en unas elecciones libres.
He escuchado mucho cómo los costarricenses ven su democracia y también he oído muchos comentarios sobre la comparación que hacen con Nicaragua y la pérdida gradual de democracia que hemos sufrido.
Yaritza Mairena, activista nicaragüense y ex presa política
Mairena recordó las últimas elecciones presidenciales de Nicaragua en noviembre de 2021, en las que Ortega se aseguró la reelección tras encarcelar a siete posibles candidatos de la oposición y ilegalizar tres partidos políticos. Ella atribuye parte de la fortaleza democrática de Costa Rica a una decisión fundamental en su historia.
Hay mucho que aprender de la democracia costarricense. Su historia es verdaderamente admirable. Obviamente, es muy diferente a la nuestra porque ellos no han tenido ejército durante mucho tiempo. Eso también ha contribuido a crear otro tipo de cultura política.
Yaritza Mairena, activista nicaragüense y ex presa política
La experiencia también es una oportunidad de aprendizaje para los costarricenses. El activista político local Marcelo Méndez destacó el valor de convivir con quienes han huido del autoritarismo, y señaló la participación activa de los jóvenes nicaragüenses en actividades políticas y educativas durante la campaña. Considera que es su deber compartir el proceso democrático.
Es una bendición poder vivir aquí, tener voz y voto, y poder pensar de manera diferente sin que eso tenga repercusiones negativas… poder acoger a personas de países como Nicaragua, Cuba o Venezuela para que puedan participar, ver y aprender del proceso electoral.
Marcelo Méndez, activista político costarricense
Más allá de la observación, la comunidad nicaragüense también tenía un interés directo en el resultado. Según datos del Tribunal Supremo Electoral (TSE), más de 54 000 ciudadanos costarricenses naturalizados de origen nicaragüense tenían derecho a votar, lo que demuestra una integración tangible en la vida cívica de la nación. Para ellos, estas elecciones no eran solo un símbolo, sino el ejercicio activo de un derecho que se niega a sus compatriotas en su país.
Para más información, visite tse.go.cr
Acerca del Tribunal Supremo de Elecciones (TSE):
El Tribunal Supremo de Elecciones de Costa Rica es el órgano constitucional independiente responsable de organizar, dirigir y supervisar todos los asuntos relacionados con las elecciones. Establecido como la cuarta rama del gobierno, tiene la tarea de garantizar la pureza y la transparencia del proceso electoral, asegurar que se respeten los derechos políticos de los ciudadanos y resolver las disputas electorales, lo que lo convierte en una piedra angular de la larga tradición democrática de la nación.
Para más información, visite bufetedecostarica.com
Acerca de Bufete de Costa Rica:
Como referente en la práctica jurídica, Bufete de Costa Rica se define por sus principios profundamente arraigados de integridad y excelencia profesional. El bufete aprovecha su amplia experiencia en el asesoramiento a una amplia clientela no solo para promover la práctica del derecho a través de la innovación, sino también para mantener un profundo compromiso con el progreso social. Esta dedicación se manifiesta en sus esfuerzos por desmitificar conceptos jurídicos complejos para el público, defendiendo el desarrollo de una sociedad fortalecida por un conocimiento jurídico accesible y transparente.
