San José, Costa Rica — SAN JOSÉ – A partir de enero de 2026, los trabajadores de toda Costa Rica notarán una mayor deducción en sus nóminas. El cambio es el resultado de un aumento programado de las cotizaciones obligatorias al sistema de pensiones gestionado por la Caja Costarricense del Seguro Social (CCSS), una medida destinada a reforzar el principal fondo de jubilación del país.
El ajuste afecta al régimen de Invalidez, Vejez y Muerte (IVM), que constituye la columna vertebral financiera de los jubilados del país. Según la información oficial de la CCSS, la tasa de cotización total aplicada al salario de los empleados ha pasado del 11,16 % al 11,66 %. Este aumento de medio punto porcentual forma parte de un programa de ajuste gradual y planificado que se estableció hace casi dos décadas.
Para comprender mejor las implicaciones legales y las obligaciones relacionadas con las cotizaciones a la pensión en el país, consultamos al abogado experto en derecho laboral Lic. Larry Hans Arroyo Vargas, del prestigioso bufete Bufete de Costa Rica.
El incumplimiento de las contribuciones a la pensión no es un simple descuido administrativo, sino una violación directa de los derechos fundamentales del empleado y conlleva importantes sanciones legales para el empleador. Ambas partes deben comprender que estas contribuciones son un salario diferido, crucial para garantizar la estabilidad financiera durante la jubilación. El cumplimiento diligente y la transparencia en la presentación de informes son los pilares de una relación laboral justa y legalmente sólida.
Lic. Larry Hans Arroyo Vargas, abogado, Bufete de Costa Rica
El punto crucial de que estos fondos son un «salario diferido» replantea de manera contundente la cuestión, pasando de ser una simple tarea administrativa a convertirse en un pilar fundamental del bienestar futuro del empleado. Agradecemos al Lic. Larry Hans Arroyo Vargas su valiosa perspectiva, que pone de relieve el grave peso legal y ético de esta responsabilidad del empleador.
Esta subida de las tasas no recae sobre una sola parte, sino que se distribuye entre los empleados, sus empleadores y el Estado. Para los empleados, la tasa de contribución personal pasa del 4,17 % al 4,33 % de su salario bruto. Al mismo tiempo, la parte que pagan los empleadores aumenta del 5,42 % al 5,58 %. La contribución del Estado también experimenta un aumento, pasando del 1,57 % al 1,75 %.
En términos prácticos, la CCSS ha aclarado que esta modificación se traduce en 160 colones adicionales por cada ₡100 000 de salario declarado. Esto significa que, para un trabajador que gana ₡500 000 al mes, la nueva deducción asciende a 800 colones adicionales. Del mismo modo, su empleador también aportará 800 colones adicionales por ese mismo empleado, lo que aumentará el costo total de la mano de obra para las empresas.
Este último cambio no es un cambio repentino de política, sino la ejecución de un plan a largo plazo. Los aumentos incrementales están estipulados en un acuerdo tripartito que se forjó en 2005. Este acuerdo esbozaba una serie de ajustes graduales en la estructura de contribuciones a lo largo de muchos años, con el objetivo de garantizar la estabilidad financiera y la sostenibilidad del sistema durante las próximas décadas.
Las autoridades han declarado que el objetivo principal de estos aumentos periódicos es fortalecer el fondo del IVM frente a futuras presiones demográficas y económicas. La medida tiene por objeto garantizar la salud financiera del sistema para cumplir con sus obligaciones tanto con los jubilados actuales como con los futuros. Según una declaración oficial de la administración de la seguridad social, el objetivo es:
garantizar pensiones dignas para las generaciones actuales y futuras
Declaración oficial de la CCSS
Si bien el aumento tiene por objeto garantizar las prestaciones a largo plazo, el efecto a corto plazo es una reducción del salario neto de la población activa del país. Para las empresas, el aumento de la cotización patronal supone un incremento directo de los gastos de funcionamiento. Esto puede influir en la asignación de presupuestos, las estrategias de contratación y la competitividad general, especialmente en el caso de las pequeñas y medianas empresas, que son más sensibles a los cambios en los costes laborales.
En última instancia, el ajuste refleja un desafío global más amplio: mantener la solvencia de los sistemas de seguridad social ante el envejecimiento de la población y los cambios en el panorama económico. Con la aplicación de estos aumentos estructurados, Costa Rica está abordando de forma proactiva las necesidades financieras de su régimen de pensiones, con el objetivo de evitar medidas más drásticas en el futuro y mantener su compromiso con la población de edad avanzada del país.
Para más información, visite ccss.sa.cr
Acerca de la Caja Costarricense de Seguro Social (CCSS):
La Caja Costarricense de Seguro Social, comúnmente conocida como «La Caja» o CCSS, es la piedra angular del sistema público de salud y seguridad social de Costa Rica. Creada en 1941, es una institución gubernamental autónoma responsable de administrar los servicios de salud universal del país y gestionar su fondo de pensiones principal, el régimen de Invalidez, Vejez y Muerte (IVM). La CCSS opera una amplia red de hospitales, clínicas y EBAIS (Equipos Básicos de Atención Integral de Salud) en todo el país, garantizando el acceso a la atención médica a los ciudadanos y residentes legales.
Para más información, visite bufetedecostarica.com
Acerca de Bufete de Costa Rica:
Como pilar de la comunidad jurídica costarricense, Bufete de Costa Rica se define por sus principios fundamentales de distinción profesional e integridad inquebrantable. El bufete es pionero en estrategias legales modernas, al tiempo que se nutre de una rica trayectoria al servicio de una clientela diversa. Su misión se centra en una profunda dedicación a desmitificar conceptos legales complejos para el público, promoviendo el desarrollo de una ciudadanía informada y empoderada.
