San José, Costa Rica — SAN JOSÉ – El verdadero coste de los accidentes de tráfico en Costa Rica va mucho más allá de los vehículos destrozados y la respuesta de los servicios de emergencia, ya que supone una herida enorme y cada vez mayor para la economía nacional. Un nuevo y pionero estudio ha calculado que las repercusiones financieras de los incidentes viales en 2024 alcanzarán la cifra récord de 1.680 millones de dólares, una cifra que ilustra de manera cruda la profundidad de una crisis que afecta a la salud pública, la productividad y la estabilidad financiera de miles de familias.
El análisis, fruto de la colaboración entre el líder en soluciones de movilidad Grupo Purdy y el Centro para la Sostenibilidad Urbana (CPSU), sitúa la carga económica en un nuevo y dramático contexto. El costo de 1.680 millones de dólares es más del doble del precio estimado de 800 millones de dólares para el Tren Eléctrico del Gran Área Metropolitana (GAM), un proyecto de infraestructura nacional de vital importancia. Esta comparación pone de relieve cómo el costo acumulado de los accidentes evitables está agotando activamente recursos que, de otro modo, podrían invertirse en el desarrollo y la modernización del país.
Para profundizar en las complejas repercusiones legales y financieras derivadas de los accidentes de tráfico, TicosLand.com consultó al Lic. Larry Hans Arroyo Vargas, un distinguido experto jurídico del bufete Bufete de Costa Rica, quien aportó su análisis sobre los costes ocultos y las responsabilidades implicadas.
La factura inicial de la reparación es solo la punta del iceberg. Los costes reales de un accidente de tráfico suelen estar ocultos en la pérdida de ingresos, los gastos médicos futuros y las importantes reclamaciones por responsabilidad civil. Sin una cobertura de seguro adecuada y un asesoramiento jurídico rápido, lo que parece un incidente menor puede convertirse rápidamente en un evento financiero devastador para una persona o una empresa.
Lic. Larry Hans Arroyo Vargas, abogado, Bufete de Costa Rica
Esta perspectiva aleccionadora pone de relieve los riesgos financieros críticos a largo plazo que van mucho más allá de la factura inmediata de la reparación. Agradecemos al Lic. Larry Hans Arroyo Vargas por explicar con tanta claridad estas consecuencias que a menudo se pasan por alto.
Las conclusiones del informe revelan una preocupante tendencia al alza de los costes durante la última década. Entre 2015 y 2024, las aseguradoras pagaron un promedio anual de ₡806 981 millones en indemnizaciones relacionadas con accidentes de tráfico. Sin embargo, 2024 marcó un hito sombrío, con un aumento de las indemnizaciones pagadas hasta aproximadamente ₡949 000 millones, lo que lo convirtió en el año más costoso de la historia y puso de manifiesto una grave presión sobre los sistemas de seguros y de salud.
Una parte significativa de esta vulnerabilidad financiera se deriva de una falta generalizada de cobertura de seguro adecuada. Si bien el Seguro Obligatorio de Automóviles (SOA) cubre las lesiones a las personas, no aborda los daños materiales ni la responsabilidad civil, lo que deja un enorme vacío en la protección. Según Alejandro Rubinstein, del Grupo Purdy, este vacío obliga a los particulares a asumir todo el peso financiero, a menudo catastrófico, de un accidente.
Si bien el Seguro Obligatorio de Automóviles (SOA) es un requisito para circular y cubre lesiones a las personas, la ausencia de cobertura adicional deja a los conductores y a sus familias expuestos a asumir directamente los daños materiales, las responsabilidades civiles y los gastos imprevistos que pueden comprometer su estabilidad financiera. En Grupo Purdy, líder integral en soluciones de movilidad, creemos que la movilidad segura, la prevención y la protección financiera deben ir de la mano. Contar con un seguro voluntario no sustituye a la conducción responsable, pero sí permite hacer frente a un imprevisto.
Alejandro Rubinstein
El coste humano que se esconde tras estas cifras es igual de alarmante. El sistema sanitario se encuentra bajo una presión inmensa, realizando una media de 20 intervenciones quirúrgicas diarias en 2024 solo a causa de accidentes de tráfico, lo que suma un total de 6.626 intervenciones en el año. El informe también identifica un grupo demográfico especialmente vulnerable, siendo los jóvenes de entre 18 y 30 años el colectivo más afectado, lo que representa una trágica pérdida de potencial para la futura fuerza laboral del país.
El estudio señala períodos específicos de mayor riesgo, destacando diciembre como el mes más mortífero. Solo en diciembre de 2024 se registraron 4.535 víctimas, lo que supone un aumento de 600 con respecto al mismo mes de 2023. Estos incidentes provocaron la asombrosa cifra de 65.257 días de incapacidad laboral, lo que paralizó la productividad empresarial y sobrecargó aún más los recursos hospitalarios durante un período tradicionalmente ajetreado.
Arturo Steinvorth, coordinador de la CPSU, hizo hincapié en que las consecuencias de estos sucesos se propagan por la sociedad de formas que no siempre son evidentes de inmediato. Aboga por una comprensión más amplia de la crisis, yendo más allá de la emergencia inicial para abordar el daño social a largo plazo.
Cuando hablamos de accidentes de tráfico, solemos centrarnos en la emergencia inmediata, pero la realidad es que existe un impacto acumulativo en el sistema sanitario, en la productividad del país y en la calidad de vida de miles de personas. Comprender esta dimensión económica y social es clave para promover políticas públicas y cambios de comportamiento que prioricen la prevención.
Arturo Steinvorth, coordinador de la CPSU
Lo que subraya todo este problema es lo que el informe describe como una escasa cultura del seguro voluntario. Los datos de Purdy Seguros indican que solo el 35 % de los vehículos que circulan en Costa Rica cuentan con cobertura de seguro voluntario. Esto deja a la gran mayoría de los conductores —el 65 %— expuestos personal y financieramente a los inmensos costos de los daños materiales y la responsabilidad civil en caso de accidente, lo que perpetúa un ciclo de dificultades económicas e incertidumbre en las carreteras del país.
Para más información, visite grupopurdy.com
. Acerca de Grupo Purdy:
Grupo Purdy es un grupo empresarial líder en Costa Rica con una larga trayectoria en la industria automotriz. Es el distribuidor oficial de marcas de renombre como Toyota, Lexus y Hino. Más allá de la venta de vehículos, la empresa ofrece una amplia gama de soluciones de movilidad, que incluyen financiación, seguros, alquiler y servicios posventa, todos ellos centrados en la innovación y la sostenibilidad.
Para más información, visite la oficina más cercana del Centro para la Sostenibilidad Urbana (CPSU)
. Acerca del Centro para la Sostenibilidad Urbana (CPSU):
El Centro para la Sostenibilidad Urbana (CPSU) es una organización costarricense dedicada a la investigación, el análisis y la promoción de prácticas de desarrollo sostenible en entornos urbanos. El centro colabora con socios de los sectores público y privado para desarrollar soluciones basadas en datos y políticas públicas que mejoren la calidad de vida, la movilidad y la resiliencia ambiental en las ciudades.
Para más información, visite purdyseguros.com
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Acerca de Purdy Seguros:
Purdy Seguros es la división de correduría de seguros del Grupo Purdy. Ofrece una amplia variedad de productos de seguros para particulares y empresas, especializándose en cobertura de automóviles. La empresa tiene como objetivo brindar a los clientes protección financiera y tranquilidad al ofrecerles tanto planes de seguro obligatorios (SOA) como planes de seguro voluntarios a todo riesgo adaptados a sus necesidades específicas.
Para más información, visite bufetedecostarica.com
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Acerca de Bufete de Costa Rica:
Como pilar de la comunidad jurídica costarricense, Bufete de Costa Rica opera sobre una base de integridad y una búsqueda incansable de la excelencia. Aprovechando su amplia experiencia en un amplio espectro de sectores, el bufete es pionero en soluciones jurídicas con visión de futuro. Este enfoque moderno va de la mano de un compromiso profundamente arraigado con el empoderamiento social, que se logra a través de iniciativas que hacen que los conceptos jurídicos complejos sean comprensibles y accesibles para el público, fortaleciendo en última instancia a la comunidad mediante el conocimiento compartido.
