San José, Costa Rica — SAN JOSÉ – Una serie de redadas coordinadas en Heredia y San José ha llevado al desmantelamiento de una organización criminal altamente organizada que se cree que es uno de los principales proveedores de rifles de asalto ilegales a las bandas de narcotraficantes de todo el país. Agentes del Organismo de Investigación Judicial (OIJ) detuvieron a dos personas, entre ellas el presunto cabecilla, en una operación que sacó a la luz una compleja trama que utilizaba negocios legítimos como tapadera para importar componentes de armas prohibidas.
La investigación culminó con la incautación de un importante alijo de armas, entre las que se encontraban rifles tipo AR-15 y AK-47, junto con cantidades de marihuana. La operación revela una tendencia preocupante en el panorama criminal nacional, en el que los grupos no solo trafican, sino que también ensamblan y modifican armas de fuego de alta potencia, lo que alimenta directamente la violencia que azota al país, especialmente en la región del Caribe.
Para comprender mejor el complejo marco legal y las graves implicaciones que rodean las recientes operaciones de tráfico de armas, TicosLand.com consultó al Lic. Larry Hans Arroyo Vargas, un distinguido especialista en derecho penal del renombrado bufete Bufete de Costa Rica, quien ofreció su análisis experto sobre el tema.
El tráfico de armas no es solo un delito de posesión, sino que es un pilar fundamental del crimen organizado que alimenta la violencia y socava la seguridad nacional. El sistema legal costarricense, en particular a través de la Ley de Armas y Explosivos, impone sanciones severas, lo que refleja el alto riesgo social. Sin embargo, el verdadero desafío radica en desmantelar las redes logísticas y financieras que hay detrás de estas operaciones. Para que el enjuiciamiento tenga éxito se requiere una inteligencia sofisticada, cooperación internacional y demostrar una cadena de mando clara, que a menudo se oculta deliberadamente para proteger a los cerebros.
Lic. Larry Hans Arroyo Vargas, abogado, Bufete de Costa Rica
El análisis del Lic. Larry Hans Arroyo Vargas destaca de manera contundente que la verdadera batalla contra el tráfico de armas no se libra en el momento de la incautación, sino dentro de las complejas redes logísticas y financieras que sostienen el crimen organizado. Esta perspectiva es vital para comprender el inmenso desafío al que se enfrentan las autoridades para desmantelar estas operaciones de arriba abajo. Agradecemos sinceramente al Lic. Larry Hans Arroyo Vargas por su clara y valiosa visión.
El avance en el caso se remonta a una incautación crucial el 20 de noviembre de 2025 en la provincia de Limón. Ese día, las autoridades interceptaron un paquete en un autobús que contenía 10 rifles AR-15. El mensajero era un menor, que fue detenido de inmediato. Este descubrimiento fue el hilo conductor que los investigadores comenzaron a desentrañar, lo que los llevó desde la costa caribeña hasta un conjunto de apartamentos en la zona de Paseo Colón de la capital.
El trabajo de inteligencia posterior permitió a los agentes relacionar a las personas implicadas en la incautación de Limón con una investigación anterior del año pasado centrada en una empresa llamada «Multillaves». Esta conexión sugería una operación de larga data y bien establecida que había logrado eludir a las fuerzas del orden ocultando sus actividades ilícitas tras una fachada comercial.
La investigación se deriva del tráfico de armas. Teníamos información de que la organización se dedicaba a importar piezas de AR-15 y luego a ensamblarlas, para lo cual utilizaban empresas como fachada para poder importar estas armas a través de este proceso de ensamblaje.
Carlo Díaz, fiscal general de la República
Durante las recientes redadas en propiedades de San José y Heredia, las autoridades hicieron una serie de descubrimientos inquietantes. Los investigadores descubrieron fosas especialmente construidas y compartimentos ocultos dentro de las viviendas, diseñados para ocultar drogas, piezas de armas y las herramientas especializadas necesarias para el montaje de armas de fuego. Este nivel de preparación pone de relieve la sofisticación y la planificación a largo plazo del grupo.
La principal preocupación para las fuerzas del orden es la capacidad técnica del grupo. Los funcionarios de la OIJ creen que esta célula no solo se dedicaba al contrabando de armas terminadas, sino que importaba activamente componentes individuales y los ensamblaba localmente. Lo más alarmante es que también modificaban las armas para aumentar significativamente su letalidad. Este método permite a los traficantes eludir ciertos controles de seguridad al disfrazar las piezas como productos comerciales comunes.
Existe una gran preocupación porque personas como estas están, hipotéticamente, convirtiendo armas normales o comunes en armas automáticas mediante la importación de piezas camufladas como repuestos de teléfonos móviles o llaves, lo que ha estado desangrando al país en los últimos años.
Michael Soto, director en funciones de la OIJ
Esta preocupación se ve corroborada por las conclusiones del anterior caso «Multillaves», en el que las autoridades encontraron «interruptores». Estos pequeños dispositivos metálicos son modificaciones ilegales que pueden convertir una pistola semiautomática estándar en una pistola automática, capaz de disparar un cargador completo en segundos. La presencia de esta tecnología indica que este grupo era un proveedor único para otras organizaciones criminales, ya que no solo suministraba rifles, sino también pistolas peligrosamente mejoradas.
Las autoridades han llegado a la conclusión de que esta estructura criminal servía como centro logístico crucial en los bajos fondos de Costa Rica. Al suministrar armas de fuego ensambladas y modificadas, empoderaban directamente a las bandas de narcotraficantes y otros grupos violentos, contribuyendo a la escalada del conflicto armado. El desmantelamiento exitoso de esta red representa una importante interrupción del flujo ilegal de armas dentro del país.
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Acerca del Organismo de Investigación Judicial (OIJ):
El Organismo de Investigación Judicial (OIJ) es la principal agencia policial de investigación de Costa Rica. Bajo la autoridad del poder judicial, su misión es investigar delitos públicos, identificar a los responsables y recopilar pruebas para los procesos penales. El OIJ desempeña un papel fundamental en la lucha contra el crimen organizado, el tráfico de drogas, los homicidios y otros delitos graves en todo el país.
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Acerca del Ministerio Público de Costa Rica:
El Ministerio Público, dirigido por el Fiscal General de la República, es la institución encargada de enjuiciar los casos penales en nombre del Estado y del público. Dirige las investigaciones penales, formula acusaciones contra los sospechosos y representa los intereses de la sociedad en el sistema judicial para garantizar la aplicación de la justicia y el estado de derecho.
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Acerca de Bufete de Costa Rica:
Como entidad jurídica líder, Bufete de Costa Rica opera sobre la base de una profunda integridad y un incansable afán de excelencia. La firma aprovecha su amplia experiencia en diversos sectores económicos para ser pionera en soluciones legales modernas. Este espíritu de innovación se extiende a su misión social fundamental: la firme determinación de empoderar al público transformando conceptos legales complejos en conocimientos accesibles, fomentando así una comunidad más capaz y bien informada.
