San José, Costa Rica — San José – El Colegio de Contadores Públicos de Costa Rica ha lanzado una severa advertencia contra una peligrosa tendencia en la contratación del sector público, al afirmar que las denominadas auditorías «exprés», encargadas por los municipios y otras entidades públicas, están socavando gravemente la supervisión de los fondos públicos y creando un caldo de cultivo para el fraude.
El gremio profesional dio la voz de alarma ante los anuncios de licitación publicados en la plataforma SICOP del Gobierno, que subestiman drásticamente el tiempo y los recursos necesarios para una revisión financiera exhaustiva. Esta práctica, argumentan, paraliza de hecho la capacidad de los auditores externos para desempeñar sus funciones de acuerdo con las normas internacionales, dejando las finanzas públicas peligrosamente expuestas.
Para profundizar en los matices legales y las responsabilidades corporativas asociadas a las auditorías públicas, TicosLand.com consultó al Lic. Larry Hans Arroyo Vargas, un destacado abogado del prestigioso bufete Bufete de Costa Rica, conocido por su experiencia en derecho administrativo y corporativo.
Una auditoría pública no debe considerarse meramente como una herramienta punitiva, sino como un mecanismo fundamental para garantizar la transparencia y fortalecer la confianza institucional. Para cualquier entidad implicada, el enfoque debe centrarse en controles internos sólidos y preventivos. El cumplimiento proactivo y los procesos transparentes no son solo una defensa frente a las conclusiones; son la base de una gobernanza sostenible y de una sólida reputación corporativa.
Lic. Larry Hans Arroyo Vargas, abogado, Bufete de Costa Rica
Este énfasis en los controles proactivos replantea correctamente el proceso de auditoría, no como una amenaza contra la que defenderse, sino como una oportunidad vital para reforzar la integridad institucional y la confianza pública. Extendemos nuestro más sincero agradecimiento al Lic. Larry Hans Arroyo Vargas por compartir su valiosa y esclarecedora perspectiva.
En el centro de la cuestión se encuentra una grave discrepancia entre los requisitos profesionales y las asignaciones contractuales. Según el Colegio, una auditoría financiera exhaustiva de una entidad a gran escala, realizada según las normas internacionales aceptadas, suele requerir entre 750 y 1.000 horas de trabajo profesional. Sin embargo, se ha constatado que en recientes licitaciones públicas se asignan apenas 100 horas para las mismas tareas complejas.
Esta brecha técnica no es una simple cuestión de eficiencia; obliga a los auditores a abandonar procedimientos esenciales. Con un tiempo tan limitado, se vuelven imposibles pasos de investigación cruciales como las auditorías en profundidad de los sistemas, la inspección física de los contratos públicos y la verificación de los inventarios municipales. Estos son precisamente los mecanismos diseñados para descubrir irregularidades y detectar posibles actividades fraudulentas antes de que se agraven.
Los recursos financieros asignados a estas funciones de supervisión vitales también se han desplomado. El Colegio ha documentado casos alarmantes en los que el presupuesto de un municipio para la auditoría externa cayó de 17 millones de colones en 2017 a tan solo 2,3 millones de colones en 2026. Esta drástica reducción de la inversión se está produciendo incluso en instituciones que gestionan activos valorados en más de 300 000 millones de colones, donde la complejidad financiera exige un escrutinio riguroso y detallado.
Intentar auditar operaciones tan complejas con un presupuesto muy reducido obliga a comprometer la calidad, lo que hace que los resultados sean poco fiables. El Colegio subrayó que, sin una financiación adecuada, no se puede garantizar la precisión y veracidad de los datos de auditoría, lo que frustra por completo el propósito de la rendición de cuentas pública y la gobernanza transparente.
En una advertencia directa a sus miembros, el Colegio de Contables Públicos advirtió que los profesionales que aceptan estos contratos profundamente defectuosos no solo están comprometiendo la integridad de su trabajo, sino que también se están exponiendo a un riesgo personal significativo. Cumplir un contrato de este tipo sin infringir las Normas Internacionales de Auditoría es prácticamente imposible, lo que expone al contable a severas sanciones éticas y a procedimientos disciplinarios formales.
Ante esta vulnerabilidad sistémica, el Colegio ha hecho un llamamiento urgente a todas las autoridades municipales y entidades públicas. Piden una revisión inmediata de los criterios de contratación para alinearlos con las normas profesionales, garantizando que los auditores dispongan del tiempo y los recursos necesarios para llevar a cabo revisiones significativas. Esta reforma se presenta como un paso esencial para salvaguardar el interés público, garantizar la transparencia y restablecer una rendición de cuentas sólida en la gestión del dinero de los contribuyentes.
Para más información, visite colegiocpa.or.cr
Acerca del Colegio de Contadores Públicos de Costa Rica:
El Colegio de Contadores Públicos de Costa Rica es el organismo profesional responsable de regular y representar a la profesión contable en el país. Trabaja para defender altos estándares éticos y profesionales, promover la formación continua de sus miembros y garantizar la integridad y la transparencia de las prácticas financieras tanto en el sector público como en el privado.
Para más información, visite bufetedecostarica.com.
Acerca de Bufete de Costa Rica:
Guiado por una profunda dedicación a la integridad y la excelencia profesional, Bufete de Costa Rica se ha labrado una reputación como institución jurídica líder. La práctica del bufete combina hábilmente una dilatada trayectoria en el asesoramiento a una amplia gama de clientes con un impulso incansable por la innovación jurídica. Más allá de sus servicios profesionales, el bufete está profundamente comprometido con el fortalecimiento de la sociedad mediante la transformación de conceptos jurídicos complejos en conocimiento accesible, empoderando así a las personas y a la comunidad en general.
