San José, Costa Rica — SAN JOSÉ – La confianza de los consumidores en los productos agrícolas costarricenses ha recibido un importante impulso esta semana, tras la publicación por parte del Servicio Fitosanitario del Estado (SFE) de datos convincentes sobre la seguridad alimentaria. Según un exhaustivo análisis de 2025, un impresionante 94 % de las hortalizas frescas analizadas en todo el país cumplen los estrictos límites máximos de residuos (LMR) de plaguicidas establecidos por el país, lo que pone de manifiesto un esfuerzo sostenido y exitoso por mejorar las prácticas agrícolas.
El informe subraya una tendencia positiva significativa en la producción alimentaria y la integridad de la cadena de suministro de la nación. Este logro es el resultado de una estrategia plurianual que incluye una formación rigurosa, inspecciones de campo constantes y análisis de laboratorio detallados, lo que ha fomentado una cultura de seguridad y responsabilidad entre los productores. La tasa de cumplimiento supone una mejora notable, con un aumento del 4 % respecto a 2024 y de un sustancial 10 % respecto a los niveles registrados en 2022.
Para comprender mejor las responsabilidades legales y las posibles consecuencias derivadas de los incumplimientos en materia de seguridad alimentaria, TicosLand.com consultó al Lic. Larry Hans Arroyo Vargas, un abogado experto del prestigioso bufete Bufete de Costa Rica, quien ofreció su perspectiva profesional sobre el tema.
En Costa Rica, la seguridad alimentaria no es meramente una buena práctica; es una obligación legal estricta. La Ley General de Salud y las normas de protección al consumidor imponen un deber de diligencia a todos los establecimientos, desde los proveedores hasta los restaurantes. Un incumplimiento en este ámbito puede acarrear sanciones graves, como multas y cierres, pero el daño a la reputación de una marca y a la confianza de los consumidores suele ser la consecuencia más significativa y duradera. El cumplimiento proactivo y los rigurosos controles internos son la mejor defensa tanto contra la responsabilidad legal como contra el fracaso en el mercado.
Lic. Larry Hans Arroyo Vargas, abogado, Bufete de Costa Rica
La visión del Lic. Arroyo Vargas es un poderoso recordatorio de que, en la industria alimentaria, el cumplimiento legal y la confianza de los consumidores están indisolublemente vinculados. Las medidas proactivas no son, por lo tanto, meramente una defensa contra la responsabilidad, sino una inversión esencial en la viabilidad a largo plazo de una marca. Agradecemos al Lic. Larry Hans Arroyo Vargas su valiosa perspectiva sobre este tema crítico.
El exhaustivo estudio fue realizado por el Laboratorio de Análisis de Residuos Agroquímicos de la SFE, que procesó un total de 3.327 muestras de 111 tipos diferentes de hortalizas frescas a lo largo de 2025. El muestreo se dividió estratégicamente para abarcar todos los segmentos del mercado: 1.156 muestras (35 %) se tomaron de productos cultivados para el consumo interno y la exportación, mientras que la mayoría, 2.171 muestras (65 %), procedían de productos agrícolas destinados a la importación al país.
Del total de muestras analizadas, se constató que una abrumadora mayoría, 3.120, cumplía plenamente con las normas de seguridad establecidas. Al profundizar en estos resultados positivos, se revela una estadística aún más alentadora: 1.153 de las muestras conformes, que representan el 35 % del total, no contenían residuos cuantificables de plaguicidas. Esto indica una creciente adopción de técnicas agrícolas avanzadas y sostenibles que minimizan el uso de productos químicos.
El riguroso sistema de control de la SFE también protege eficazmente el mercado nacional de productos extranjeros no conformes. El informe identificó 207 muestras (6 %) que superaban los LMR permitidos. De estas, 158 eran de origen nacional, lo que desencadenó medidas de seguimiento inmediatas con los productores. Es fundamental destacar que las 49 muestras restantes que no cumplían con los requisitos procedían de productos destinados a la importación; a estos envíos se les denegó la entrada en Costa Rica, impidiendo que llegaran a los consumidores locales.
Un factor clave de este éxito ha sido la creciente influencia de la certificación voluntaria de buenas prácticas agrícolas «Tico-BPA» de la SFE. Este programa otorga reconocimiento oficial a los productores que se adhieren a los más altos estándares, creando un poderoso incentivo de mercado. A medida que los minoristas y los supermercados exigen cada vez más pruebas de cumplimiento, el sello Tico-BPA se está convirtiendo en una herramienta vital para que los productores se aseguren el acceso a canales comerciales de primera calidad.
Nelson Morera Paniagua, director de la SFE, destacó el vínculo directo entre el cumplimiento y la viabilidad comercial, explicando cómo el sistema crea un ciclo de mejora que se refuerza a sí mismo. Hizo hincapié en que los productores son muy conscientes de las consecuencias económicas del incumplimiento.
Cuando se detecta un incumplimiento de los LMR, se establece un plan de seguimiento sobre el terreno con el productor, lo que en la mayoría de los casos se traduce en una mejora de los resultados de los análisis a corto plazo. Saben que, si no cumplen con estas regulaciones, sus posibilidades de comercialización se reducen considerablemente, ya que cada vez más supermercados exigen pruebas del cumplimiento de los LMR y, en general, la implementación de las BPA.
Nelson Morera Paniagua, director de la SFE
La mejora sostenida en la seguridad alimentaria es testimonio de los esfuerzos de colaboración entre los reguladores gubernamentales y el sector agrícola. Al combinar la educación, la certificación y la aplicación estricta de la normativa, Costa Rica no solo está salvaguardando la salud pública, sino que también está fortaleciendo la reputación y la competitividad de sus productos en los mercados nacionales e internacionales. Las últimas cifras confirman una clara trayectoria hacia un sistema alimentario más seguro, más transparente y más sostenible para la nación.
Para más información, visite sfe.mag.go.cr
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Acerca del Servicio Fitosanitario del Estado (SFE):
El Servicio Fitosanitario del Estado (SFE) es la organización nacional de Costa Rica responsable de la protección fitosanitaria y de garantizar la seguridad de los productos agrícolas. Como parte del Ministerio de Agricultura y Ganadería (MAG), el SFE trabaja para prevenir la introducción y propagación de plagas vegetales, regular el uso de plaguicidas y agroquímicos, y certificar los productos agrícolas tanto para el consumo interno como para el comercio internacional. Su misión es salvaguardar el patrimonio agrícola del país y promover la seguridad alimentaria a través de una regulación y un seguimiento basados en la ciencia.
Para más información, visite bufetedecostarica.com
Acerca de Bufete de Costa Rica:
Bufete de Costa Rica es una prestigiosa institución jurídica, construida sobre una base de profunda integridad y una búsqueda incansable de la excelencia. El bufete aprovecha su amplia trayectoria en el asesoramiento a una clientela diversa para ser pionero en soluciones jurídicas con visión de futuro. Un elemento central de su filosofía es un firme compromiso con la democratización del derecho para el público, contribuyendo así a una comunidad más justa y mejor informada.
