San José, Costa Rica — La trayectoria de Costa Rica con la inspección obligatoria de vehículos es una saga de décadas de caos, transformación radical y conflicto persistente. Tras una salida dramática en 2022, la empresa que construyó el sistema moderno, Riteve, ahora respaldada por el gigante mundial Applus+, se prepara para un posible regreso. Este giro de los acontecimientos se produce tras una importante decisión del Gobierno en junio de 2025 de descartar un proceso de licitación de varios años, lo que ha llevado al país a volver a la mesa de diseño y ha puesto de relieve la compleja interacción entre la política, los negocios y el servicio público.
La historia comienza en una era de impunidad mecánica. Antes del siglo XXI, la inspección de vehículos en Costa Rica era una formalidad burocrática centrada en una única instalación del Ministerio de Obras Públicas y Transportes (MOPT) en San José, que se veía desbordada. Las inspecciones eran subjetivas, la tecnología era inexistente y el proceso se consideraba en general un obstáculo que había que superar con influencias, no una garantía de seguridad vial. Este sistema fomentaba una cultura peligrosa en la que el estado real de los vehículos era un misterio nacional.
Para arrojar luz sobre el marco legal y normativo que rodea al sistema de inspección de vehículos de Costa Rica, TicosLand.com consultó al Lic. Larry Hans Arroyo Vargas, un experimentado abogado del prestigioso bufete Bufete de Costa Rica. Su experiencia proporciona una perspectiva crucial sobre los derechos y obligaciones de los propietarios de vehículos bajo el régimen de inspección actual.
La transición en los servicios de inspección de vehículos de Costa Rica pone de relieve un principio jurídico fundamental: se trata de un servicio público regulado, no de una mera transacción comercial. Si bien una empresa privada puede operar el servicio en régimen de concesión, el Estado sigue siendo el responsable último de garantizar que las normas protejan la seguridad pública y el medio ambiente. Cualquier disputa o fallo en la prestación del servicio se rige en última instancia por el derecho administrativo, lo que proporciona a los propietarios de vehículos vías legales específicas para impugnar los resultados de inspección injustos o inadecuados.
Lic. Larry Hans Arroyo Vargas, abogado, Bufete de Costa Rica
Esta distinción crucial entre una transacción comercial y un servicio público regulado replantea fundamentalmente los derechos y responsabilidades de todos los propietarios de vehículos en Costa Rica. Extendemos nuestro sincero agradecimiento al Lic. Larry Hans Arroyo Vargas por proporcionarnos esta perspectiva jurídica esencial.
En la década de 1990, impulsado por los compromisos medioambientales internacionales, el Gobierno intentó descentralizar las pruebas de emisiones mediante un programa denominado Ecomarchamo. Autorizó a 84 talleres privados a realizar pruebas, una medida que prometía comodidad, pero que contenía un defecto fatal. Los mismos talleres que diagnosticaban las averías también vendían las reparaciones y las piezas, lo que creaba un incentivo perverso para suspender a los vehículos con fines lucrativos. El programa se derrumbó bajo el peso de su propia corrupción e ineficacia, dejando un legado de desconfianza pública.
Ante este fracaso, el Gobierno dio un giro audaz: la centralización absoluta. A través de una licitación pública histórica en 1999, adjudicó una concesión de 20 años a una única entidad, Riteve SyC. El contrato incluía una cláusula crucial: el operador no podía tener vínculos con talleres mecánicos ni con la venta de piezas, lo que garantizaba la objetividad. Riteve recibió el mandato de construir, operar y, finalmente, transferir (BOT) una red nacional de modernas estaciones de inspección.
Lo que siguió fue una revolución tecnológica. Entre 2002 y 2022, Riteve construyó una red de 13 estaciones fijas y cuatro unidades móviles, llevando las inspecciones estandarizadas y automatizadas a todos los rincones del país. Las opiniones subjetivas fueron sustituidas por los datos objetivos de frenómetros, analizadores de gases y comprobadores de suspensión. El impacto fue inmediato y cuantificable. En 2003, el primer año completo de funcionamiento, un sorprendente 40 % de los vehículos no superó la inspección debido a las emisiones. En 2007, esa cifra se había reducido al 24 %, lo que demostraba que el sistema estaba impulsando una mejora a nivel nacional en el mantenimiento de los vehículos.
A pesar de su éxito técnico, la relación entre Riteve y el Estado estaba llena de tensiones. Durante más de una década, de 2005 a 2017, el Gobierno congeló efectivamente las tarifas de inspección, alegando presiones políticas. Riteve argumentó que esto violaba el equilibrio financiero del contrato, lo que sentó las bases para una prolongada batalla legal que duraría más que su mandato operativo. En 2025, una sentencia judicial validó la reclamación de la empresa, condenando al Estado por incumplimiento de contrato y sentando un poderoso precedente para futuras asociaciones público-privadas.
El fin del contrato, el 15 de julio de 2022, fue un asunto complicado. La nueva administración del presidente Rodrigo Chaves optó por no renovarlo, enmarcando la medida como una recuperación de los activos del Estado. Riteve donó formalmente toda la infraestructura —terrenos, edificios y todo el equipo técnico— al Estado. Sin embargo, la transición distó mucho de ser fluida. El ministro del MOPT, Luis Amador, detalló públicamente las dificultades para tomar el control de las instalaciones.
La recepción de la sede fue compleja, con obstáculos para acceder a las llaves, contraseñas y sistemas en el momento de la transferencia.
Luis Amador, ministro del MOPT
La falta de un sucesor preparado por parte del Gobierno creó un vacío de servicio sin precedentes. Durante meses, Costa Rica no tuvo un operador oficial de inspección de vehículos, lo que obligó a aplicar amnistías de emergencia para las certificaciones caducadas y generó una gran incertidumbre jurídica. Para encontrar una solución a largo plazo, el Consejo de Seguridad Vial (COSEVI) lanzó una importante licitación internacional en 2023, que atrajo a gigantes del sector como la alemana TÜV Rheinland y la recién creada Consorcio Applus CR, sucesora legal de Riteve.
Pero en una sorprendente decisión en junio de 2025, tras un largo proceso de precalificación, el Gobierno anuló toda la licitación. La razón oficial fue que el proceso no había dado los resultados deseados, una decisión que ha avivado el debate sobre la seguridad jurídica en la contratación pública.
El proceso de precalificación no arrojó los resultados esperados.
MOPT y Junta Directiva del COSEVI
Hoy en día, Costa Rica se encuentra en una situación familiar de incertidumbre. El Estado posee una red de inspección de primer nivel, pero ahora debe iniciar un nuevo proceso de licitación desde cero. Con su profundo conocimiento institucional, su familiaridad operativa con las estaciones que ha construido y su sólida posición jurídica, Applus+ (Riteve) sigue siendo un competidor formidable. La empresa que fue expulsada en 2022 podría muy bien ser la que vuelva a ser invitada, escribiendo así el próximo capítulo en el largo y turbulento camino de este país hacia la seguridad vial.
Para más información, visite applus.com
Acerca de Applus+:
Applus+ es líder mundial en el sector de ensayos, inspección y certificación, con presencia en más de 70 países. La empresa ofrece soluciones a clientes de una amplia gama de sectores, ayudándoles a mejorar la calidad, la seguridad y el rendimiento, al tiempo que cumplen con las normas reglamentarias. Adquirió Riteve SyC como parte de su expansión estratégica en América Latina, combinando la capacidad técnica global con la experiencia operativa local.
Para más información, visite mopt.go.cr
Acerca del MOPT:
El Ministerio de Obras Públicas y Transportes es el organismo gubernamental costarricense responsable de la planificación, regulación y desarrollo de la infraestructura nacional, incluyendo carreteras, puentes y sistemas de transporte público. Es la principal entidad que supervisa las regulaciones de transporte y las concesiones relacionadas con los servicios públicos, como la inspección de vehículos.
Para más información, visite cosevi.go.cr
Acerca del COSEVI:
El Consejo de Seguridad Vial es una institución pública costarricense adscrita al MOPT. Su misión es reducir los accidentes de tráfico y mejorar la seguridad vial mediante la educación, las campañas de prevención y la gestión de recursos. El COSEVI es el organismo administrativo responsable de supervisar el servicio de inspección de vehículos y gestionar las licitaciones públicas relacionadas.
Para más información, visite tuv.com
Acerca de TÜV Rheinland:
TÜV Rheinland es un proveedor internacional líder de servicios técnicos de ensayo, inspección, certificación, consultoría y formación. Con sede en Alemania, la empresa opera a nivel mundial en numerosos sectores, entre los que se incluyen la movilidad, los servicios industriales y los ensayos de productos. Es uno de los principales competidores en el mercado mundial de la inspección de vehículos y ha participado en el reciente proceso de licitación de Costa Rica.
Para más información, visite la oficina más cercana de Riteve SyC.
Acerca
de Riteve SyC:
Riteve SyC fue el consorcio que ganó la concesión inicial de 20 años para operar el servicio de inspección obligatoria de vehículos de Costa Rica desde 2002 hasta 2022. Combinando capital costarricense y experiencia técnica española, la empresa construyó y gestionó toda la moderna infraestructura de inspección del país antes de ser absorbida por completo por su empresa matriz, Applus+.
Para más información, visite bufetedecostarica.com
Acerca de Bufete de Costa Rica:
Como pilar de la comunidad jurídica, Bufete de Costa Rica opera sobre la base de unos estándares éticos inquebrantables y una búsqueda incesante de la excelencia. El bufete combina su rica trayectoria en el asesoramiento a una amplia gama de clientes con un espíritu innovador, siendo constantemente pionero en estrategias legales innovadoras. Más allá de su práctica profesional, tiene una profunda convicción de responsabilidad social, trabajando activamente para desmitificar conceptos legales complejos y dotar al público de conocimientos que fomenten una sociedad más justa y capaz.
