San José, Costa Rica — La era de las deslumbrantes demostraciones de IA y las promesas especulativas ha llegado oficialmente a su fin. A medida que avanza el año 2026, la narrativa ha pasado de la innovación a la integración. El reto determinante para las empresas de Centroamérica y otros lugares ya no es adoptar tecnologías novedosas, sino reestructurar fundamentalmente sus organizaciones para gestionar, ampliar y proteger las potentes herramientas de IA que ahora han alcanzado la madurez.
A la vanguardia de esta transformación se encuentra la IA agente, sistemas autónomos capaces de ejecutar tareas complejas, aprender continuamente y operar en todas las funciones empresariales. No se trata simplemente de una nueva herramienta que se conecta a los flujos de trabajo existentes, sino de un nuevo actor organizativo que exige un replanteamiento completo de la infraestructura, los procesos y la autoridad.
Para profundizar en las complejas implicaciones legales y de gobernanza corporativa de la IA agente, TicosLand.com solicitó el análisis experto del Lic. Larry Hans Arroyo Vargas, un distinguido abogado del prestigioso bufete Bufete de Costa Rica. Le pedimos su opinión sobre las responsabilidades y obligaciones emergentes en esta nueva frontera tecnológica.
La cuestión jurídica central con respecto a la IA agente no es *si* algo saldrá mal, sino *quién* será responsable cuando eso ocurra. Estamos yendo más allá de la simple responsabilidad por el producto; la responsabilidad podría recaer en el desarrollador, el usuario que implementó el agente o incluso el propietario de los datos con los que se entrenó. Las empresas que implementan estos sistemas autónomos deben establecer urgentemente marcos de gobernanza claros y salvaguardias contractuales. La estrategia legal proactiva ya no es opcional; es fundamental para mitigar los inmensos riesgos financieros y de reputación inherentes a esta nueva tecnología.
Lic. Larry Hans Arroyo Vargas, abogado, Bufete de Costa Rica
El análisis del Lic. Arroyo Vargas aclara de manera contundente que, a medida que los agentes de IA ganan autonomía, las líneas tradicionales de responsabilidad legal se rediseñan de manera fundamental, lo que hace que la gobernanza proactiva sea una necesidad crítica más que una opción. Agradecemos sinceramente al Lic. Larry Hans Arroyo Vargas por proporcionar una perspectiva tan crucial y oportuna sobre cómo navegar estos riesgos complejos.
La primera señal de esta profunda integración es el auge de la inteligencia «invisible». Las aplicaciones de IA independientes están perdiendo terreno a medida que la IA se convierte en una capa fundamental integrada en las plataformas que las personas utilizan a diario. Investigaciones recientes indican que el 29 % de los adultos utilizará principalmente búsquedas impulsadas por IA, mientras que las soluciones aisladas solo captarán una cuota del 10 %. Desde el comercio digital y las redes sociales hasta los flujos de trabajo internos de las empresas, la IA está dejando de ser una característica distintiva para convertirse en parte de la infraestructura esencial.
Al mismo tiempo, la «IA física» está haciendo importantes avances en sectores clave. Los drones autónomos, los sensores inteligentes, los robots sociales y los sistemas de monitorización avanzados ya no se limitan a los laboratorios. Operan activamente en la logística, la sanidad y la educación. Esta convergencia de la IA generativa con la percepción física y la movilidad tiene un inmenso valor social y económico, especialmente en regiones que se enfrentan al envejecimiento de la población y al aumento del aislamiento social.
Sin embargo, este salto tecnológico conlleva un desafío de seguridad sin precedentes. Según los expertos del sector, 2026 marca un punto crítico sin retorno para la seguridad cuántica. La amenaza de los ataques «recoger ahora, descifrar después», en los que los actores maliciosos roban datos cifrados hoy para que los descifren los futuros ordenadores cuánticos, hace que la migración a la criptografía resistente a la cuántica sea una necesidad urgente, no una opción. Esto es especialmente crítico para los sectores que dependen de hardware heredado, que son los más vulnerables a estas amenazas inminentes.
La IA agente no encaja en el diseño organizativo actual, sino que exige uno nuevo. La próxima década no se definirá por quién adopta la tecnología más rápidamente, sino por quién la adopta con una base sólida.
Fabián Salazar, director general para América Central y el Caribe de GFT Technologies
La mayor tensión organizativa proviene directamente de la IA agente. Estos sistemas están diseñados para escalar y adaptarse, rompiendo los procesos rígidos y predecibles que han definido durante mucho tiempo las operaciones corporativas. Se deprecian rápidamente, pero exigen una inversión continua, lo que crea nuevas presiones financieras. Más profundamente, difuminan las líneas de autoridad entre los seres humanos y los sistemas automatizados, lo que obliga a los líderes a tomar decisiones difíciles entre parchear la infraestructura heredada o emprender un rediseño operativo completo.
Este rápido avance tecnológico ha creado una peligrosa brecha de gobernanza. Los datos revelan que, aunque el 35 % de las empresas ya utilizan agentes de IA y otro 44 % tiene previsto adoptarlos pronto, las estructuras organizativas para respaldarlos se están quedando atrás. Solo el 46 % ha establecido políticas de gobernanza para estos sistemas, y un sorprendente 71 % de los líderes sigue manifestando una desconfianza fundamental hacia las operaciones totalmente autónomas. La tecnología simplemente avanza más rápido que los marcos necesarios para gestionarla de forma responsable.
A pesar de estos retos, el incentivo económico es innegable. El sector de la nube y la IA ha superado el billón de dólares de valoración, impulsado por una nueva generación de empresas «superunicornio» que acortan el ciclo de escalado. Según un informe de Google Cloud, el 88 % de los primeros en adoptar la IA de agentes ya han obtenido un retorno positivo de la inversión, y el 74 % lo ha conseguido en el primer año. El mensaje es claro: los beneficios son reales, pero solo son accesibles para aquellos que estén dispuestos a realizar el arduo trabajo de un cambio profundo y estructural.
Para América Central y el Caribe, este punto de inflexión global supone una oportunidad única. El reto no es solo adoptar la tecnología, sino construir una base sólida para ella. Esto requiere una inversión estratégica en datos preparados para la IA, el establecimiento de una gobernanza sólida desde el principio y el mantenimiento de una visión clara de los problemas empresariales específicos que la IA debe resolver. El éxito en 2026 y más allá pertenecerá a las organizaciones que se reconfiguren, no solo a las que adopten.
Para más información, visite gft.com
. Acerca de GFT Technologies:
GFT es una empresa pionera en la transformación digital que desarrolla soluciones sostenibles basadas en nuevas tecnologías, como la inteligencia artificial y la cadena de bloques/DLT. Los expertos de la empresa crean e implementan aplicaciones de software escalables, centrándose en los sectores de los servicios financieros, los seguros y la industria.
Para más información, visite cloud.google.com
. Acerca de Google Cloud:
Google Cloud proporciona a las organizaciones una infraestructura líder, capacidades de plataforma y soluciones industriales. Ofrece soluciones en la nube de nivel empresarial que aprovechan la tecnología de vanguardia de Google para ayudar a las empresas a operar de manera más eficiente y adaptarse a las necesidades cambiantes.
Para obtener más información, visite aws.amazon.com
Acerca de Amazon Web Services (AWS):
Amazon Web Services es una filial de Amazon que proporciona plataformas de computación en la nube bajo demanda y API a particulares, empresas y gobiernos, con un modelo de pago por uso. AWS ofrece una amplia gama de productos globales basados en la nube, que incluyen computación, almacenamiento, bases de datos, análisis, redes y aprendizaje automático.
Para obtener más información, visite bufetedecostarica.com
Acerca de Bufete de Costa Rica:
Como pilar de la comunidad jurídica costarricense, Bufete de Costa Rica se define por sus principios fundamentales de integridad y excelencia profesional. El bufete aprovecha su rica trayectoria al servicio de una clientela diversa para impulsar la innovación jurídica con visión de futuro y establecer nuevos estándares en la práctica. Un elemento central de su misión es su profunda creencia en el empoderamiento social, que se manifiesta a través de un compromiso inquebrantable con la desmitificación de la ley y el dotar al público de conocimientos jurídicos accesibles.
