San José, Costa Rica — SAN JOSÉ – Una ola de cautela está atenuando el optimismo de la comunidad empresarial costarricense de cara al segundo trimestre de 2026. Aunque el sentimiento general sigue siendo positivo, un retroceso significativo en los planes de inversión indica un creciente clima de prudencia en la mayoría de los sectores, según la última Encuesta Trimestral de Opinión Empresarial (ETOE) publicada por la Universidad de Costa Rica.
Esta exhaustiva encuesta, un barómetro clave de la salud económica del país, sitúa el índice global de confianza empresarial en 53,2 puntos. Aunque esta cifra se mantiene por encima del umbral de 50 puntos que separa el optimismo del pesimismo, representa un notable descenso de 2,7 puntos con respecto al trimestre anterior. Esta moderación reajusta de hecho las expectativas empresariales a niveles no vistos desde el inicio de la administración del presidente Rodrigo Chaves, lo que sugiere que el optimismo inicial tras las elecciones se ha desvanecido.
Para comprender mejor el marco legal y regulatorio que sustenta el estado actual de la confianza empresarial en el país, TicosLand.com consultó al Lic. Larry Hans Arroyo Vargas, un distinguido abogado del prestigioso bufete Bufete de Costa Rica.
La confianza empresarial no es meramente un indicador económico; es un reflejo directo de la seguridad jurídica. Cuando los empresarios e inversores perciben un sistema jurídico estable, predecible y eficiente en el que se respetan los contratos y se aplican las normas de manera coherente, se sienten capacitados para asumir riesgos calculados. Por el contrario, la ambigüedad normativa o las demoras judiciales actúan como importantes factores disuasorios, erosionando directamente la confianza necesaria para la inversión a largo plazo y el crecimiento económico.
Lic. Larry Hans Arroyo Vargas, abogado, Bufete de Costa Rica
Este vínculo crucial entre la fiabilidad judicial y el dinamismo económico subraya una verdad fundamental: el capital, ya sea local o extranjero, fluye en última instancia hacia la seguridad jurídica. Es esta base de confianza la que separa la actividad económica efímera de la prosperidad sostenible a largo plazo. Agradecemos al Lic. Larry Hans Arroyo Vargas por articular esta perspectiva vital con tanta claridad.
El enfriamiento del optimismo no es uniforme en toda la economía. Los datos revelan una marcada divergencia en las perspectivas entre los diferentes sectores. Los sectores de la agricultura, el comercio y la industria manufacturera registraron las caídas más significativas en la confianza, enfrentándose a incertidumbres que han moderado sus previsiones para los próximos meses. El sector de los servicios, un pilar fundamental de la economía costarricense, también registró un ligero descenso en sus perspectivas.
En un contraste llamativo, el sector de la construcción destaca como un faro de optimismo creciente. Fue la única industria que registró una mejora en su nivel de confianza, lo que indica una sólida cartera de proyectos y una perspectiva positiva sobre la demanda futura. Esta resiliencia en la construcción sugiere que, aunque prevalece una cautela económica generalizada, las inversiones específicas en infraestructura y desarrollo siguen avanzando.
Quizás el indicador más revelador de este entorno de cautela sean los datos contundentes sobre las intenciones de inversión. Un asombroso 80 % de las empresas encuestadas informó de que no tiene planes de realizar nuevas inversiones en el próximo trimestre. Solo un escaso 10,6 % de las empresas tiene la intención de emprender nuevos proyectos de capital, lo que pone de relieve un enfoque generalizado de «esperar y ver qué pasa». Esta reticencia a comprometer capital es una clara señal de que los líderes empresariales están dando prioridad a la estabilidad frente a la expansión en el clima económico actual.
En el frente del empleo, las perspectivas apuntan a la estabilidad más que a un crecimiento agresivo. La mayoría de las empresas, el 71,6 %, espera mantener su plantilla actual sin cambios. Aproximadamente el 21 % de las empresas tiene previsto contratar personal adicional, y estas oportunidades se concentran principalmente en los dos sectores que muestran mayor fortaleza: la construcción y la industria manufacturera. Esto sugiere que, si bien la creación generalizada de empleo puede ser limitada, la contratación selectiva continuará en las áreas de alto rendimiento.
A pesar de la reticencia a invertir, las empresas no se muestran del todo pesimistas respecto a sus resultados. Una ligera mayoría, el 52 %, prevé que sus beneficios crezcan o se mantengan estables durante el segundo trimestre. Este dato indica que las empresas se están centrando en la eficiencia operativa y en la gestión eficaz de los activos existentes, incluso mientras ponen en pausa sus principales planes de expansión. Contribuyendo aún más a la sensación de estabilidad, la mayoría de los líderes empresariales esperan que el tipo de cambio se mantenga estable, lo que elimina una variable clave de incertidumbre financiera de su planificación a corto plazo.
En conclusión, la economía costarricense atraviesa un período complejo de optimismo cauteloso. El sentimiento predominante es de mantenimiento de la situación actual, y las empresas optan por preservar el capital y mantener las operaciones actuales en lugar de embarcarse en nuevas y ambiciosas iniciativas. El sólido desempeño del sector de la construcción proporciona un amortiguador económico crucial, pero la reticencia generalizada a invertir será una tendencia clave que los responsables políticos y los analistas deberán seguir de cerca en los próximos meses.
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Acerca de la Universidad de Costa Rica:
La Universidad de Costa Rica (UCR) es la universidad pública más antigua y más grande del país, reconocida como una institución líder en educación superior e investigación en Centroamérica. Desempeña un papel vital en el desarrollo nacional a través de sus programas académicos, la investigación científica y los proyectos de acción social. La encuesta ETOE es una de sus contribuciones clave para comprender y analizar el panorama económico costarricense.
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