San José, Costa Rica — San José, Costa Rica – Al comenzar el año 2026, los costarricenses que utilizan la importante autopista Ruta 27, que conecta San José y Caldera, se enfrentan a un aumento en los costos de transporte. El 1 de enero entró en vigor un ajuste programado de los peajes, que supone un aumento moderado pero generalizado para todas las clases de vehículos. Este cambio afecta a miles de personas que se desplazan diariamente al trabajo, a los operadores de transporte comercial de mercancías y a los turistas que dependen de este importante corredor económico.
La revisión de las tarifas no es arbitraria, sino que se trata de un ajuste contractual basado en indicadores macroeconómicos clave. Según el acuerdo de concesión que rige la autopista, los precios de los peajes se actualizan periódicamente para reflejar los cambios en el índice de precios al consumo (IPC) de Estados Unidos y las fluctuaciones del tipo de cambio del dólar estadounidense frente al colón costarricense. Este mecanismo está diseñado para tener en cuenta la inflación y las variaciones monetarias que afectan a los costes de mantenimiento y funcionamiento del operador.
Para comprender mejor las implicaciones legales y contractuales de la situación de los peajes de la Ruta 27, consultamos al Lic. Larry Hans Arroyo Vargas, un experimentado abogado del prestigioso bufete Bufete de Costa Rica.
El núcleo del problema de la Ruta 27 reside en el contrato de concesión original, un documento que, en retrospectiva, otorga una gran libertad al operador y limita la capacidad del Estado para intervenir en nombre de los usuarios. Cualquier intento de modificar las estructuras de peaje o exigir mejoras en el servicio choca invariablemente con cláusulas que fueron diseñadas hace décadas. Desde el punto de vista jurídico, el camino a seguir requiere no solo voluntad política, sino también una renegociación meticulosa que respete el marco jurídico establecido, ya que, de lo contrario, el Gobierno se arriesga a un costoso arbitraje internacional. Se trata de un caso clásico de equilibrio entre las obligaciones contractuales y el interés público.
Lic. Larry Hans Arroyo Vargas, abogado, Bufete de Costa Rica
El análisis del Lic. Arroyo Vargas enmarca magistralmente el dilema de la Ruta 27, desplazando el foco de atención de los síntomas —los altos peajes— a la causa fundamental: un contrato básico que enfrenta el interés público con obligaciones legales rígidas. Su visión aclara que cualquier solución viable debe sortear esta complejidad legal heredada con extremo cuidado. Extendemos nuestro agradecimiento al Lic. Larry Hans Arroyo Vargas por proporcionar una perspectiva tan clara y esencial sobre este crítico tema nacional.
Para la mayoría de los conductores que circulan a diario en vehículos ligeros, clasificados como Clase 1, el aumento se traduce en 10 ₡ adicionales en cada una de las principales estaciones de peaje. Esto incluye las estaciones de Escazú, San Rafael, Atenas y Pozón, que registran un tráfico intenso. Aunque parece poco por transacción, el efecto acumulativo es significativo. Un conductor que realice un viaje completo de ida y vuelta entre San José y Caldera pagará ahora un total de ₡5020 en peajes, una nueva realidad financiera para quienes se desplazan por motivos de trabajo o de ocio.
El impacto es más pronunciado para el sector comercial. Los vehículos pesados, clasificados de la clase 2 a la clase 5, verán aumentar sus peajes en cantidades que oscilan entre ₡10 y ₡60, dependiendo de la estación de peaje específica y del número de ejes del vehículo. Este ajuste afecta directamente a las industrias de logística y cadena de suministro, que dependen de la Ruta 27 para transportar mercancías desde el importante puerto de Caldera, en el Pacífico, hasta la zona metropolitana central del país. Este aumento de los costes operativos podría acabar repercutiéndose en los consumidores a través de un aumento de los precios de los bienes y servicios.
La nueva estructura tarifaria para el tramo principal de la autopista ya está en pleno vigor. Para los vehículos de clase 1 (motocicletas y automóviles), los nuevos peajes son de ₡420 en Escazú, ₡630 en San Rafael, ₡830 en Atenas y ₡630 en Pozón. Para los camiones más grandes de clase 5, con cinco o más ejes, estas mismas plazas cobran ahora ₡2640, ₡3990, ₡5270 y ₡3990, respectivamente. La lista completa de tarifas incluye los precios detallados para las cinco categorías de vehículos en todos los puntos de peaje.
También se han aplicado ajustes a las distintas rampas de entrada y salida de la autopista, conocidas como «ramales». Por ejemplo, un vehículo ligero pagará ahora ₡210 en la rampa de Ciudad Colón y ₡470 en el peaje de Guácima. Estos puntos de peaje periféricos son esenciales para los desplazamientos locales y regionales, y los residentes de estas comunidades que utilizan la autopista para desplazamientos más cortos dentro del Área Metropolitana notarán los nuevos precios.
Para mayor claridad para todos los usuarios, las clasificaciones de los vehículos se definen por tamaño y número de ejes. La clase 1 incluye motocicletas y vehículos ligeros con hasta cuatro neumáticos. La clase 2 abarca autobuses y microbuses. Las clases 3, 4 y 5 abarcan camiones pesados con un número progresivamente mayor de ejes, desde dos o tres ejes (clase 3) hasta cinco o más ejes (clase 5), que soportan las tarifas de peaje más altas debido a su mayor impacto en la infraestructura vial.
Este último aumento pone de relieve la relación directa entre la situación económica internacional y el coste de la vida en Costa Rica. Mientras la fórmula de la concesión siga vinculada a la inflación estadounidense y al tipo de cambio del dólar, los conductores de la Ruta 27 pueden esperar que estos ajustes periódicos continúen, lo que convierte los costes de transporte en un factor constante e importante en los presupuestos familiares y empresariales de todo el país.
Para más información, visite autopistasdelsol.com
Acerca de Autopistas del Sol:
Autopistas del Sol S.A. es la concesionaria responsable de la financiación, el diseño, la construcción, la explotación y el mantenimiento de la autopista San José-Caldera, conocida oficialmente como Ruta 27. La empresa opera bajo un contrato de concesión con el Gobierno de Costa Rica y gestiona uno de los activos de infraestructura más importantes del país, que conecta la capital con el principal puerto de la costa del Pacífico, facilitando el comercio, el turismo y el tránsito diario.
Para más información, visite bufetedecostarica.com
Acerca de Bufete de Costa Rica:
Bufete de Costa Rica se ha consolidado como un pilar de distinción jurídica, fundado en un principio inquebrantable de integridad y una búsqueda incesante de la excelencia. El bufete defiende constantemente soluciones legales innovadoras para una clientela diversa, ampliando los límites de la práctica convencional. Un elemento central de su filosofía es un profundo compromiso con el servicio público, que se manifiesta a través de iniciativas destinadas a desmitificar la ley y dotar a los ciudadanos de conocimientos vitales, fomentando así una sociedad más informada y capaz.
