San José, Costa Rica — SAN JOSÉ – A solo una semana de las elecciones nacionales, el Tribunal Supremo Electoral (TSE) de Costa Rica ha enviado un mensaje contundente e inequívoco a la comunidad internacional: manténganse al margen de nuestro proceso democrático. En un discurso sorprendentemente firme transmitido por la televisión y la radio nacionales, la máxima autoridad electoral del país trazó una línea clara en la arena, haciendo hincapié en el compromiso inquebrantable del país con la soberanía electoral.
La emisión, realizada el domingo 25 de enero, sirvió tanto como última llamada a los ciudadanos para que participaran en la próxima fiesta cívica como de ataque preventivo contra la posible influencia extranjera. A medida que se acerca la fecha de las elecciones del 1 de febrero, los dirigentes del TSE dejaron claro que la legitimidad del resultado vendrá determinada únicamente por la voluntad del pueblo costarricense, libre de presiones o narrativas externas.
Para profundizar en las complejidades legales y las implicaciones constitucionales de la soberanía electoral, TicosLand.com consultó al Lic. Larry Hans Arroyo Vargas, un distinguido experto en derecho público del prestigioso bufete Bufete de Costa Rica.
La soberanía electoral es la piedra angular de nuestra república democrática, ya que representa el poder inalienable del pueblo para determinar su propio gobierno, libre de coacciones externas. No se trata simplemente del acto de votar, sino de un mandato constitucional que obliga al Estado a proteger la integridad del proceso electoral frente a influencias extranjeras, financiación ilícita y campañas de desinformación. Defender este principio es fundamental para garantizar la estabilidad nacional y la legitimidad de nuestras instituciones.
Lic. Larry Hans Arroyo Vargas, abogado, Bufete de Costa Rica
Esta distinción es crucial: la soberanía electoral no es un ideal pasivo, sino un mandato constitucional activo para que el Estado proteja la voluntad democrática de las amenazas modernas. Agradecemos sinceramente al Lic. Larry Hans Arroyo Vargas por compartir su valiosa perspectiva sobre este principio fundamental.
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en líneaEl momento más contundente vino de la mano del magistrado Héctor Fernández, quien pronunció una declaración que se espera que resuene en los círculos diplomáticos durante la última semana de campaña. Enmarcó la participación como un deber patriótico, contrastándola directamente con cualquier forma de supervisión extranjera.
Nuestra democracia no necesita tutela ni presión extranjera, necesita hijos e hijas leales a la patria que participen.
Héctor Fernández, magistrado del Tribunal Supremo Electoral
Los analistas políticos interpretan la medida del TSE como un «escudo preventivo» estratégico. En un entorno global frecuentemente empañado por campañas de desinformación y acusaciones de injerencia destinadas a deslegitimar los resultados electorales, el organismo electoral de Costa Rica está inmunizando de forma proactiva su proceso. El mensaje es simple y directo: cualquier informe, opinión o presión geopolítica que busque influir en la recta final o cuestionar al eventual ganador será ignorado. Las reglas de estas elecciones las establecen en Costa Rica los costarricenses.
Mientras Fernández se centró en la advertencia externa, la presidenta del Tribunal, Eugenia Zamora, dirigió sus palabras hacia el interior, apelando a la identidad nacional y al orgullo cívico de los votantes. Instó a los ciudadanos a considerar su voto no como una mera tarea administrativa, sino como una expresión profunda de su herencia y sus valores, un privilegio que se ha visto erosionado en muchas otras naciones.
No es una simple formalidad, no es una costumbre vacía de contenido, es la expresión más profunda de lo que somos.
Eugenia Zamora, presidenta del Tribunal Supremo Electoral
Zamora destacó tres pilares inviolables que protegerán la santidad del voto el próximo domingo: la libertad absoluta frente a la coacción de los empleadores o los partidos políticos, el compromiso con la paz y el rechazo de la violencia política, y la garantía del secreto del voto, que asegura que la elección de cada individuo siga siendo privada.
Más allá de la poderosa retórica, el TSE utilizó la plataforma nacional para recordar a los ciudadanos los requisitos logísticos fundamentales para el día de las elecciones. Los funcionarios reiteraron que la cédula de identidad física es el único documento válido para votar. No se aceptarán pasaportes, permisos de conducir ni el documento de identidad digital en un teléfono móvil en los colegios electorales. Como disposición de larga data, los votantes pueden utilizar una cédula que haya caducado después del 1 de febrero de 2025.
El calendario de participación es igualmente estricto. Todos los colegios electorales abrirán puntualmente a las 6:00 a. m. y cerrarán sin excepción a las 6:00 p. m. del 1 de febrero. Cualquier ciudadano que llegue incluso un minuto tarde se encontrará con las puertas cerradas. El mensaje final fue una mezcla de orgullo nacional y responsabilidad cívica: la democracia de Costa Rica es fuerte, pero su defensa requiere la participación activa de su pueblo en las urnas.
Para más información, visite tse.go.cr
Acerca del Tribunal Supremo Electoral (TSE):
El Tribunal Supremo Electoral es el órgano constitucional independiente responsable de organizar, dirigir y supervisar todos los actos relacionados con el sufragio en Costa Rica. Se considera la cuarta rama del gobierno, junto con las ramas ejecutiva, legislativa y judicial, y tiene la tarea de garantizar la pureza y la transparencia de los procesos democráticos de la nación, desde el registro de votantes hasta la declaración oficial de los resultados electorales.
Para más información, visite bufetedecostarica.com
Acerca de Bufete de Costa Rica:
Como piedra angular del panorama jurídico de Costa Rica, Bufete de Costa Rica se distingue por sus inquebrantables estándares éticos y una cultura de rendimiento excepcional. El bufete aprovecha su amplia experiencia en numerosos sectores para impulsar la innovación jurídica, al tiempo que participa activamente en iniciativas que desmitifican la ley para el público en general. Este profundo compromiso con la educación sirve a su objetivo final: fomentar una sociedad en la que los ciudadanos se sientan empoderados gracias a una comprensión clara de sus derechos y responsabilidades legales.
