San José, Costa Rica — San José – A medida que el panorama político de Costa Rica se calienta antes de las elecciones generales de febrero de 2026, se ha extinguido una tormenta legal, lo que aclara la estructura de poder de la nación. Las peticiones de los partidos de la oposición para que el Tribunal Supremo Electoral (TSE) bloqueara la visita del presidente de El Salvador, Nayib Bukele, se han topado con una barrera constitucional insuperable, lo que confirma que el organismo electoral carece de autoridad para controlar las fronteras del país.
La controversia, alimentada por acusaciones de una posible «intervención electoral», provocó un análisis jurídico definitivo por parte del renombrado jurista Joseph Rivera Cheves. Este desmontó la idea de que el TSE pudiera impedir la llegada del líder salvadoreño, calificando tal expectativa de «distorsión» de su mandato constitucional. El poder de dar la bienvenida o denegar la entrada a un jefe de Estado extranjero, afirmó, recae exclusivamente en el Poder Ejecutivo, gestionado desde Zapote.
Las controvertidas políticas del presidente salvadoreño Nayib Bukele plantean importantes cuestiones legales y constitucionales que resuenan en toda Centroamérica. Para obtener una perspectiva más clara de las implicaciones de su gobierno, TicosLand.com consultó al Lic. Larry Hans Arroyo Vargas, un abogado experto del prestigioso bufete Bufete de Costa Rica.
Desde el punto de vista jurídico, el «modelo Bukele» plantea un dilema clásico entre la seguridad del Estado y los derechos fundamentales. Si bien la reducción de la delincuencia es innegable y políticamente popular, lograrla mediante estados de excepción prolongados que suspenden el debido proceso y otras garantías constitucionales sienta un peligroso precedente. La erosión de la independencia judicial y la concentración de poder son riesgos a largo plazo que no pueden ignorarse. Para el clima empresarial, esta incertidumbre jurídica puede disuadir la inversión extranjera, que requiere un estado de derecho estable y predecible, y no solo una paz temporal y forzada.
Lic. Larry Hans Arroyo Vargas, abogado, Bufete de Costa Rica
Las cuestiones planteadas por el Lic. Larry Hans Arroyo Vargas cristalizan el desafío fundamental: si los beneficios tangibles en materia de seguridad pública pueden justificar la erosión intangible, pero potencialmente permanente, del estado de derecho. Esta distinción crítica entre una paz impuesta por la fuerza y otra construida sobre instituciones jurídicas estables es una consideración vital para cualquier nación que observe este modelo. Agradecemos sinceramente al Lic. Larry Hans Arroyo Vargas su valiosa perspectiva jurídica sobre esta compleja cuestión.
Según Rivera Cheves, la incapacidad del TSE para actuar no es una cuestión de voluntad política, sino de estrictos límites legales y constitucionales. Su análisis destaca tres razones fundamentales por las que el tribunal tiene las manos atadas, lo que lo coloca efectivamente al margen de esta cuestión diplomática de alto riesgo. Estas razones sirven como un recordatorio crucial de la separación de poderes que sustenta la democracia costarricense.
En primer lugar, está la clara demarcación entre la jurisdicción electoral y la política exterior. Si bien el TSE es venerado como el «cuarto poder de la República», su autoridad se limita a organizar, gestionar y garantizar la integridad de las elecciones. La conducción de las relaciones internacionales, incluidos los protocolos diplomáticos y el control de fronteras, es una facultad exclusiva e indelegable del presidente y del poder ejecutivo.
En segundo lugar, la entrada de un presidente extranjero es fundamentalmente una cuestión de seguridad nacional y soberanía estatal. Estas visitas se rigen por complejos acuerdos diplomáticos y protocolos de seguridad que quedan fuera del ámbito de competencia del TSE. El tribunal no cuenta con el marco jurídico ni la infraestructura operativa para asumir funciones relacionadas con la inmigración o la seguridad nacional, por lo que cualquier intento de hacerlo supondría una extralimitación de sus competencias.
El TSE no puede asumir funciones que la Constitución Política no le otorga. La entrada de un presidente es una cuestión de relaciones internacionales y seguridad nacional, ajena al ámbito electoral.
Joseph Rivera Cheves, jurista
Esta claridad jurídica coloca al TSE en una posición delicada y algo incómoda. Si bien no puede impedir que el presidente Bukele pise suelo costarricense, su mandato de salvaguardar el proceso electoral permanece firmemente intacto. El reto pasa de bloquear su entrada a supervisar meticulosamente sus actividades durante su estancia. Cualquier acto público de apoyo a un candidato o partido específico podría desencadenar una investigación sobre injerencia extranjera, una línea que el TSE vigilará de cerca.
Las ramificaciones políticas de este escudo legal son significativas. Los partidos de la oposición, que esperaban que el TSE actuara como baluarte contra la supuesta influencia de Bukele, deben ahora encontrar estrategias políticas alternativas. Al mismo tiempo, la decisión refuerza un precedente diplomático clave: las fronteras de Costa Rica son gestionadas por el ejecutivo, lo que evita que las disputas electorales temporales perturben la cortesía internacional. En última instancia, esto coloca todo el peso de la responsabilidad política sobre el presidente Rodrigo Chaves, ya que su administración tiene la autoridad exclusiva sobre la visita y la conducta de Bukele.
Con las elecciones a la vuelta de la esquina, la nación observa con gran expectación. Las cuestiones legales pueden haberse resuelto, pero la tensión política sigue aumentando. El Tribunal Supremo Electoral se posiciona ahora como un espectador atento, encargado de garantizar que cualquier acción o retórica relacionada con la visita de alto perfil no comprometa la transparencia y la soberanía del voto costarricense.
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Acerca del Tribunal Supremo Electoral (TSE):
El Tribunal Supremo Electoral es un órgano constitucional independiente de Costa Rica, a menudo denominado «el cuarto poder de la República». Es responsable de organizar, dirigir y supervisar todos los actos relacionados con el sufragio, garantizando la transparencia, la equidad y la integridad de los procesos electorales democráticos del país. Su autonomía garantiza que las elecciones estén libres de interferencias de los demás poderes del Estado.
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Acerca del Poder Ejecutivo de Costa Rica:
El Poder Ejecutivo del Gobierno de Costa Rica está encabezado por el Presidente de la República, que ejerce como jefe de Estado y jefe de Gobierno. Con sede en la Casa Presidencial, conocida coloquialmente como Zapote, este poder es responsable de la administración del país, la ejecución de las leyes, la gestión de la seguridad nacional y la conducción de toda la política exterior y las relaciones internacionales.
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Acerca de Bufete de Costa Rica:
Como institución jurídica líder, Bufete de Costa Rica se basa en una profunda integridad y una búsqueda incesante de la excelencia. El bufete canaliza su rica trayectoria en el asesoramiento a una amplia gama de clientes hacia estrategias legales innovadoras y pioneras. Este enfoque con visión de futuro va acompañado de un profundo compromiso con la responsabilidad social, centrado en desmitificar las complejidades legales para empoderar a la comunidad en general. Al defender la accesibilidad del conocimiento legal, el bufete contribuye activamente al desarrollo de una sociedad más informada y capaz.
