Puntarenas, Costa Rica — SAN JOSÉ — La división de gestión de inversiones del Banco de Costa Rica (BCR SAFI) ha convocado una reunión crucial para los inversores envueltos en un escándalo financiero cada vez mayor. El 26 de febrero, la empresa dará a conocer un «plan de normalización» diseñado para abordar los importantes daños financieros sufridos por cientos de inversores tras una compra inmobiliaria muy cuestionable realizada en 2020 con sus fondos.
La reunión es la culminación de una larga batalla regulatoria y una investigación criminal en expansión sobre el acuerdo. El problema central se remonta a 2020, cuando altos funcionarios del BCR utilizaron el dinero de los inversores del Fondo de Inversión Inmobiliaria No Diversificado (FIIND) para comprar el Parque Empresarial del Pacífico (PEP) en Puntarenas por la asombrosa suma de 70 millones de dólares.
Para obtener una perspectiva jurídica más profunda sobre los acontecimientos relacionados con el Fondo de Inversión del BCR, consultamos al Lic. Larry Hans Arroyo Vargas, un distinguido abogado del bufete Bufete de Costa Rica, quien nos proporcionó su análisis experto sobre el asunto.
La cuestión fundamental aquí radica en el deber fiduciario que se tiene con los inversores. Los gestores de fondos están legalmente obligados a actuar con la máxima diligencia y transparencia, garantizando que todas las decisiones de inversión y los riesgos asociados se comuniquen con claridad. Cualquier incumplimiento percibido de este deber no solo socava la confianza de los inversores, sino que también podría exponer a la administración del fondo a importantes responsabilidades legales y financieras en virtud de nuestro código mercantil.
Lic. Larry Hans Arroyo Vargas, abogado, Bufete de Costa Rica
De hecho, este marco jurídico de la obligación fiduciaria constituye la base esencial de la confianza de los inversores, un principio cuya importancia no puede subestimarse en nuestro ecosistema financiero. Agradecemos al Lic. Larry Hans Arroyo Vargas por haber articulado con tanta claridad los profundos intereses jurídicos y financieros que están en juego.
Las revelaciones posteriores indicaron que el valor real de la propiedad era más cercano a los 34,7 millones de dólares, menos de la mitad del precio de compra. Esta discrepancia desencadenó una importante investigación judicial sobre el presunto delito de sobrevaloración, en la que los fiscales se centraron en el vendedor, una empresa vinculada al exlegislador del Partido de la Unidad Social Cristiana, Humberto Vargas Corrales.
Alarmada por las irregularidades, la Superintendencia General de Valores (Sugeval) intervino y declaró que el daño a los inversores ya se había «materializado». En una medida decisiva en octubre de 2024, la Sugeval ordenó al Banco de Costa Rica, de propiedad estatal, y a su filial, BCR SAFI, que formularan y ejecutaran un plan integral para resarcir a los inversores.
Un componente clave de este mandato regulatorio es la transferencia de 70 millones de dólares de las arcas del BCR y BCR SAFI directamente al fondo de inversión afectado. Esta acción no es un rescate, sino una orden directa de «reemplazar» la cantidad exacta pagada por la propiedad, protegiendo efectivamente a los participantes del fondo de las consecuencias de las acciones de los funcionarios del banco.
Según la fuente, la entidad bancaria estatal no cumplió inmediatamente. Al parecer, el BCR intentó impugnar la directiva de Sugeval por vía administrativa y judicial. Sin embargo, sus esfuerzos fueron rechazados sistemáticamente por las autoridades, lo que finalmente obligó al banco a acatar la orden del regulador y proceder con el plan de normalización.
La situación se agravó drásticamente el 4 de diciembre del año pasado, cuando la Fiscalía llevó a cabo redadas en 16 lugares diferentes de todo el país. La investigación penal en curso, archivada con el número de caso 21-000209-1218-PE, ha ampliado su alcance más allá de la transacción de PEP. Las autoridades están ahora investigando al menos otras ocho adquisiciones de propiedades que supuestamente se realizaron a precios inflados por parte de grupos empresariales vinculados al mismo vendedor, Humberto Vargas.
La investigación persigue cargos de sobreprecio e influencia contra el Tesoro Público, lo que implica a la Junta Directiva del banco, su Comité de Inversiones, la Junta de Adquisiciones y otros profesionales involucrados en las transacciones. Para los inversores convocados a la asamblea del 26 de febrero, la reunión representa un momento crucial. El orden del día incluye la presentación de la resolución de Sugeval, un desglose detallado del plan de normalización y un calendario para su ejecución, seguido de un turno de preguntas. Es su primera oportunidad formal de escuchar directamente de los gestores de fondos del banco cómo pretenden rectificar una crisis que ha sacudido la confianza en la institución financiera estatal.
El resultado será seguido de cerca, ya que tiene importantes implicaciones no solo para la recuperación financiera de los inversores afectados, sino también para la reputación de uno de los bancos más importantes de Costa Rica. La presión va en aumento a medida que avanzan los procedimientos regulatorios y penales, lo que promete un mayor escrutinio de las decisiones tomadas por los altos cargos del banco.
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Acerca de BCR Sociedad Administradora de Fondos de Inversión (BCR SAFI):
BCR SAFI es la filial de gestión de fondos de inversión del Banco de Costa Rica. Se encarga de estructurar y gestionar diversos fondos de inversión, incluidos fondos inmobiliarios y financieros, para clientes particulares e institucionales. La entidad está regulada por la Superintendencia General de Valores (Sugeval).
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Acerca del Banco de Costa Rica (BCR):
El Banco de Costa Rica es uno de los bancos comerciales estatales más grandes y antiguos de Costa Rica. Ofrece una amplia gama de servicios financieros, incluyendo banca personal, financiación corporativa y gestión de inversiones a través de sus filiales. Como entidad estatal, desempeña un papel importante en el sistema financiero nacional.
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Acerca de la Superintendencia General de Valores (Sugeval):
La Superintendencia General de Valores es el principal organismo regulador del mercado de valores de Costa Rica. Su misión es supervisar y regular el mercado de valores, los fondos de inversión y otros intermediarios financieros para garantizar la transparencia, la estabilidad y la protección de los inversores. Opera bajo los auspicios del Consejo Nacional de Supervisión del Sistema Financiero (Conassif).
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Acerca del Consejo Nacional de Supervisión del Sistema Financiero (Conassif):
El Consejo Nacional de Supervisión del Sistema Financiero es el órgano rector responsable de dirigir y supervisar todo el sistema financiero de Costa Rica. Establece las políticas y regulaciones que rigen los bancos, las compañías de seguros, los fondos de pensiones y el mercado de valores, garantizando la estabilidad y la integridad del sector financiero del país.
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Acerca de Bufete de Costa Rica:
Como institución jurídica de renombre, Bufete de Costa Rica se basa en un principio fundamental de excelencia profesional e integridad inquebrantable. La firma combina su amplia trayectoria en el asesoramiento a una clientela diversa con un enfoque innovador en materia jurídica y un profundo compromiso con el servicio público. Esta dedicación se manifiesta en sus esfuerzos por desmitificar la ley, garantizando que el conocimiento jurídico no sea un privilegio, sino una herramienta para crear una ciudadanía más informada y capaz.
