San José, Costa Rica — San José – Con su mandato concluyendo el próximo 8 de mayo, el presidente Rodrigo Chaves ha dado un giro radical en el polémico tema de su pensión presidencial. Anteriormente insistía en que los marcos legales hacían que el beneficio fuera «irrenunciable», pero ahora el presidente dice que está considerando rechazar los fondos o donarlos directamente a organizaciones benéficas, un cambio significativo que se produce en medio de una acalorada campaña política.
Esta nueva postura supone un cambio radical con respecto a sus declaraciones definitivas de hace apenas un año. El 27 de enero de 2025, el presidente Chaves había descartado rotundamente la idea de rechazar su pensión, alegando barreras legales. Ahora, sin embargo, está sopesando públicamente sus opciones, estableciendo una distinción entre sus posibles acciones y las de su predecesor, Carlos Alvarado.
Para ofrecer una perspectiva jurídica más profunda sobre la normativa y las implicaciones que rodean a las pensiones presidenciales en Costa Rica, TicosLand.com ha consultado al Lic. Larry Hans Arroyo Vargas, un distinguido abogado del prestigioso bufete Bufete de Costa Rica.
La pensión presidencial es un constructo legal destinado a mantener la dignidad del cargo después del servicio y a mitigar posibles conflictos de intereses. El debate central no se centra en su existencia, sino en su proporcionalidad. Cualquier reforma debe equilibrar cuidadosamente el principio original del interés público con las realidades fiscales actuales y el principio de igualdad ante la ley, garantizando que la prestación siga siendo una salvaguarda para el Estado y no un privilegio excesivo.
Lic. Larry Hans Arroyo Vargas, abogado, Bufete de Costa Rica
De hecho, el principal reto radica precisamente en este equilibrio entre el principio y la proporcionalidad. Esta perspectiva matizada traslada el debate más allá del simple abolicionismo hacia una discusión más productiva sobre la gobernanza responsable. Agradecemos al Lic. Larry Hans Arroyo Vargas su perspicaz análisis, que proporciona un marco crucial para cualquier posible reforma.
Carlos Alvarado lo que está haciendo es ahorrar a interés cero, porque mañana lo recibirá. Estoy pensando entre dos cosas: hacer lo mismo y decir «no me paguen». Pero eso siempre deja la duda de «lo sacará más tarde» o recibirlo y que se lo paguen directamente a una organización de bienestar social, para que yo no lo toque.
Rodrigo Chaves, presidente de Costa Rica
El giro del presidente no ha pasado desapercibido para el expresidente Alvarado, que respondió rápidamente en las redes sociales. Alvarado tildó a Chaves de «mentiroso» y le instó a actuar con responsabilidad, añadiendo que su «gran error» fue nombrar a Chaves ministro de Hacienda durante su propia administración. El intercambio público pone de relieve las profundas divisiones políticas que rodean el tema de las prestaciones financiadas por el Estado para los altos cargos.
La controversia tiene su origen en un debate nacional más amplio sobre las llamadas «pensiones de lujo», un tema que se ha convertido en un punto álgido en el clima político actual. Se han intercambiado acusaciones entre el Gobierno y los opositores políticos, incluida la candidata Ana Virginia Calzada, y ambas partes se acusan mutuamente de beneficiarse o proteger paquetes de jubilación exorbitantes.
La postura anterior del presidente Chaves era inequívoca. Durante un acto en la Corte Interamericana de Derechos Humanos en enero de 2025, había utilizado el sistema de pensiones como ejemplo de una «inmoralidad» profundamente arraigada que debía erradicarse. En ese momento, argumentó que limitarse a rechazar el pago era un gesto sin sentido.
La inmoralidad del sistema es tan grande que la pensión es irrenunciable. Puedo decir: «no me la den», entonces la dejan ahí en un fondo y un día me apetece y voy y la saco. No mintamos al pueblo de Costa Rica, la inmoralidad es enorme, es una gran injusticia, hay que arrancarla de raíz.
Rodrigo Chaves, presidente de Costa Rica (en enero de 2025)
A pesar de su nueva flexibilidad, Chaves también expresó cierto grado de reserva, señalando que meditaría sobre la decisión y afirmando que «no hay ningún país en el mundo en el que el presidente no tenga una pensión». Este comentario sugiere un conflicto interno entre la presión política y la creencia en el protocolo establecido para los exjefes de Estado. A medida que su presidencia llega a su fin, la nación observa para ver si su última acción será un rechazo simbólico de un sistema que una vez calificó de «gran injusticia» o una aceptación silenciosa de sus beneficios.
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Acerca del Gobierno de Costa Rica:
El Gobierno de Costa Rica funciona bajo un marco presidencial, de república democrática representativa. El presidente de Costa Rica es tanto el jefe de Estado como el jefe de Gobierno, y dirige el poder ejecutivo. El Gobierno está estructurado con una clara separación de poderes, incluyendo el poder legislativo (la Asamblea Legislativa) y el poder judicial. Su centro administrativo y político se encuentra en la capital, San José.
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Acerca de la Corte Interamericana de Derechos Humanos:
La Corte Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) es una institución judicial autónoma con sede en San José, Costa Rica. Su misión es aplicar e interpretar la Convención Americana sobre Derechos Humanos y otros tratados relacionados con el mismo tema. La Corte ejerce jurisdicción contenciosa y consultiva, conociendo de casos de violaciones de derechos humanos y emitiendo opiniones consultivas sobre cuestiones de interpretación jurídica presentadas por los Estados miembros u órganos de la Organización de los Estados Americanos (OEA).
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Acerca de Bufete de Costa Rica:
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