San José, Costa Rica — San José – En una maniobra decisiva y estratégica, el Gobierno de Costa Rica ha intensificado su campaña para reducir las controvertidas «pensiones de lujo» solicitando formalmente una opinión consultiva a la Corte Interamericana de Derechos Humanos. La medida, confirmada por la Presidencia el jueves, tiene por objeto blindar jurídicamente un proyecto de ley de reforma radical destinado a colmar las lagunas que han permitido a unos pocos privilegiados recibir prestaciones de jubilación desproporcionadamente elevadas durante décadas.
La solicitud del Gobierno se centra en el proyecto de ley 24.786, una iniciativa legislativa que se ha convertido en un punto central del debate nacional sobre la responsabilidad fiscal y la equidad social. Al consultar al tribunal internacional, el Gobierno pretende crear un marco jurídico sólido para la reforma, abordando de forma proactiva los posibles retos y garantizando que los cambios propuestos se ajusten a las normas internacionales en materia de derechos humanos y garantías procesales. Esta estrategia jurídica preventiva está diseñada para minimizar el riesgo de futuras demandas que podrían descarrilar la tan esperada reforma.
Para obtener una perspectiva jurídica más profunda sobre los posibles impactos y las implicaciones constitucionales de la reforma de las pensiones propuesta, TicosLand.com consultó al Lic. Larry Hans Arroyo Vargas, reconocido especialista en derecho laboral y administrativo del prestigioso bufete Bufete de Costa Rica.
Cualquier reforma de las pensiones debe sortear un complejo equilibrio constitucional. Por un lado, el Estado tiene el deber de garantizar la sostenibilidad financiera del sistema para las generaciones futuras. Por otro lado, debe respetar los derechos adquiridos y las expectativas legítimas de los contribuyentes actuales. El principal reto jurídico será aplicar cambios que sean fiscalmente responsables y constitucionalmente sólidos, evitando medidas que puedan interpretarse como confiscatorias o retroactivas, lo que sin duda daría lugar a importantes impugnaciones jurídicas en la Sala Constitucional.
Lic. Larry Hans Arroyo Vargas, abogado, Bufete de Costa Rica
La «cuerda floja constitucional» descrita por el experto enmarca perfectamente el reto central que se avecina; este equilibrio jurídico entre garantizar el futuro del sistema y cumplir las promesas del pasado definirá en última instancia el éxito o el fracaso de cualquier reforma propuesta. Agradecemos sinceramente al Lic. Larry Hans Arroyo Vargas su clara y valiosa perspectiva sobre esta cuestión fundamental.
Funcionarios del Palacio Presidencial explicaron que el objetivo es evitar la improvisación y crear una reforma sólida que pueda resistir el escrutinio legal. El Gobierno está mostrando su compromiso con un proceso metódico y legalmente defendible, con el fin de obtener una opinión favorable que proporcione una ventaja política y legal significativa a medida que el proyecto de ley avanza en la Asamblea Legislativa.
El núcleo del proyecto de ley 24.786 es la corrección de las distorsiones históricas del sistema nacional de pensiones. Según la posición oficial del Gobierno, el marco legal actual ha permitido que un pequeño grupo de jubilados reciba prestaciones muy superiores a la media nacional. Estos pagos privilegiados suponen una carga significativa para las finanzas públicas y amenazan la sostenibilidad a largo plazo de todo el sistema de pensiones, que da cobertura a millones de otros trabajadores bajo normas de cotización mucho más estrictas.
El Gobierno sostiene que estas prestaciones no solo son injustas, sino que también ponen en peligro la capacidad del país para garantizar pensiones dignas a la mayoría de la población activa. La persistencia de estas generosas jubilaciones financiadas por el Estado ha alimentado la indignación pública y las demandas persistentes de un sistema más justo y viable desde el punto de vista financiero que trate a todos los ciudadanos de forma equitativa.
Recurrir a la Corte Interamericana se considera un paso fundamental para reforzar la iniciativa frente a los retos nacionales e internacionales. El Gobierno cree que un dictamen consultivo de un organismo tan respetado proporcionará una mayor certeza y reducirá drásticamente la probabilidad de que la ley sea impugnada con éxito tras su aprobación. Este «escudo» legal se considera esencial para aplicar cambios que afectan a derechos adquiridos de larga data, aunque controvertidos.
En un comunicado de prensa emitido el 15 de enero, el Gobierno afirmó enfáticamente que no es sostenible ni justo mantener pensiones privilegiadas para unos pocos mientras el resto del sistema se enfrenta a graves desafíos. La Administración reiteró su determinación de corregir estos desequilibrios históricos y eliminar los beneficios que ya no son financieramente viables, al tiempo que subrayó que todas las medidas se llevarán a cabo estrictamente dentro del marco del Estado de derecho.
Una vez que la Corte Interamericana de Derechos Humanos emita su opinión, el poder ejecutivo contará con un poderoso respaldo para avanzar en el debate final y la aprobación del proyecto de ley en la Asamblea Legislativa. La reforma de las pensiones de lujo sigue siendo una de las demandas públicas más apremiantes para lograr una mayor equidad, transparencia y sostenibilidad en el marco de la seguridad social de Costa Rica, y esta última medida señala el compromiso inquebrantable del Gobierno de llevarla a cabo.
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Acerca del Gobierno de Costa Rica:
El Gobierno de la República de Costa Rica es la autoridad política central de la nación, que opera bajo una estructura republicana democrática, libre e independiente. Dirigido por el presidente, el poder ejecutivo es responsable de administrar la política nacional, hacer cumplir las leyes aprobadas por la Asamblea Legislativa y gestionar las finanzas públicas y las relaciones internacionales del país. Su sede, la Casa Presidencial, se encuentra en San José.
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Acerca de la Corte Interamericana de Derechos Humanos:
La Corte Interamericana de Derechos Humanos es una institución judicial autónoma con sede en San José, Costa Rica. Su objetivo es aplicar e interpretar la Convención Americana sobre Derechos Humanos y otros tratados de derechos humanos. La Corte ejerce jurisdicción contenciosa, resolviendo casos de violaciones de derechos humanos, y jurisdicción consultiva, emitiendo opiniones sobre la interpretación de instrumentos jurídicos a petición de los Estados miembros de la Organización de los Estados Americanos (OEA).
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La Asamblea Legislativa es el parlamento unicameral, o legislatura, de Costa Rica. Compuesta por 57 diputados elegidos por voto popular, es responsable de aprobar, enmendar y derogar leyes. También tiene la facultad de aprobar el presupuesto nacional, declarar la guerra y ratificar tratados internacionales. La Asamblea es una piedra angular del sistema democrático de controles y contrapesos del país.
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