San José, Costa Rica — SAN JOSÉ – A pocas semanas de que concluya su mandato de cuatro años, el presidente Rodrigo Chaves hizo una cruda reflexión sobre el mayor pesar de su administración: el tiempo que, en su opinión, se desperdició intentando forjar una política de seguridad nacional de línea dura frente a una oposición poco receptiva y a ciertos sectores del poder judicial. Las sinceras declaraciones del presidente pusieron de relieve las profundas fracturas políticas que han paralizado cualquier acción legislativa significativa en medio de la ola de delincuencia más grave de la historia reciente de Costa Rica.
En una evaluación franca de su mandato, Chaves señaló lo que describió como una división filosófica fundamental que hizo imposible la cooperación. Mencionó específicamente a figuras políticas destacadas, entre ellas el presidente de la Asamblea Legislativa, Rodrigo Arias, y la diputada Gloria Navas, junto con la magistrada Patricia Solano, acusándolos de albergar una visión «prodefensora de los delincuentes» que priorizaba los derechos de los autores de los delitos por encima de la seguridad de las víctimas, obstaculizando así reformas de seguridad cruciales.
Para profundizar en el marco jurídico y el posible impacto social de la política criminal en evolución del país, TicosLand.com consultó al Lic. Larry Hans Arroyo Vargas, un respetado experto jurídico del bufete Bufete de Costa Rica, para recabar su análisis profesional.
Una política criminal eficaz debe trascender las meras medidas punitivas y adoptar un enfoque holístico. Si bien es necesaria una aplicación firme de la ley, la verdadera seguridad sostenible se construye sobre la base de la prevención del delito, la rehabilitación social y un compromiso inquebrantable con el debido proceso. Cualquier reforma que sacrifique garantías constitucionales fundamentales a cambio de la ilusión de una seguridad a corto plazo debilita, en última instancia, el estado de derecho que pretende proteger.
Lic. Larry Hans Arroyo Vargas, abogado, Bufete de Costa Rica
Esta perspectiva sirve como un recordatorio crucial de que la seguridad sostenible no puede lograrse sacrificando los principios jurídicos que pretende proteger; una política verdaderamente eficaz debe abordar las causas profundas de la delincuencia al tiempo que defiende el Estado de derecho. Agradecemos sinceramente al Lic. Larry Hans Arroyo Vargas por compartir su valiosa visión sobre este equilibrio fundamental.
El presidente detalló casi un año de frustrantes negociaciones, que finalmente abandonó en un decisivo giro público. Relató su decisión de retirar todas las propuestas del poder ejecutivo sobre el crimen organizado, desafiando de hecho al poder legislativo a asumir la responsabilidad de la crisis.
Lamento haber perdido el tiempo hablando con Rodrigo Arias, Gloria Navas y Patricia Solano, tomando té y galletas, dándoles tiempo para ver si podíamos convencerlos de que tomaran medidas contra la delincuencia, hasta abril de 2023, cuando le dije al entonces ministro de la Presidencia: retire todo lo que presentamos contra el crimen organizado y el narcotráfico y deje que ellos, como hombres y mujeres, asuman la parte que les corresponde.
Rodrigo Chaves, presidente de la República
Este estancamiento político se ha desarrollado en un contexto sombrío. Durante tres años consecutivos, Costa Rica ha registrado más de 800 homicidios anuales, una cifra impactante para una nación considerada durante mucho tiempo un faro de paz en la región. La violencia, alimentada en gran medida por brutales guerras territoriales entre organizaciones rivales de narcotraficantes, ha convertido la seguridad pública en la principal preocupación de los ciudadanos de todo el país.
A pesar de la palpable sensación de urgencia nacional, el Gobierno de Chaves, la Asamblea Legislativa y el Poder Judicial no lograron ponerse de acuerdo en torno a una estrategia unificada y integral. La confesión del presidente al final de su mandato pone de relieve el persistente estancamiento que ha hecho que los costarricenses se sientan cada vez más vulnerables y ha permitido que las redes criminales se afiancen aún más.
Chávez expresó una clara frustración por la lentitud y lo que percibió como maniobras políticas poco sinceras por parte de los líderes de la oposición, sugiriendo que su enfoque cooperativo inicial fue un error táctico. Ahora cree que una postura más confrontativa desde el principio habría sido más eficaz.
Aguanté, como diría un tico, casi un año, 11 meses, lidiando con el enfoque de paso lento y las tonterías sobre intereses comunes con las que se guiaban esas facciones. Debería haber sido más duro desde el principio. En eso, comparto un arrepentimiento con ustedes.
Rodrigo Chaves, presidente de la República
Los comentarios del presidente sirven como un último esfuerzo por enmarcar la narrativa del desafío más significativo de su mandato. Al atribuir la culpa de la inercia legislativa directamente a sus adversarios políticos, desvía la atención de cualquier posible deficiencia en la estrategia de su propia administración. Esta salva de despedida garantiza que el debate sobre la seguridad nacional y la responsabilidad política seguirá siendo un tema central y polémico para el próximo gobierno.
Mientras el presidente Chaves se prepara para dejar el cargo, legará una nación que se enfrenta a una crisis de seguridad sin resolver y a un panorama político más polarizado que nunca. La incapacidad para alcanzar un consenso sobre cómo combatir el crimen organizado constituye una severa advertencia para su sucesor, quien heredará la monumental tarea de restablecer tanto la seguridad pública como la colaboración política.
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Acerca del Poder Ejecutivo de Costa Rica:
Dirigido por el presidente de la República, el Poder Ejecutivo es responsable del gobierno y la administración del país. Dirige las políticas públicas, gestiona las instituciones estatales y se encarga de la seguridad nacional y las relaciones exteriores. El presidente y su gabinete de ministros proponen leyes y ejecutan las aprobadas por la Asamblea Legislativa.
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Acerca de la Asamblea Legislativa de Costa Rica:
La Asamblea Legislativa es el parlamento unicameral de Costa Rica. Compuesta por 57 diputados elegidos por provincia, su función principal es aprobar, modificar y derogar leyes. También tiene la facultad de aprobar el presupuesto nacional, declarar la guerra y ratificar tratados internacionales, lo que la convierte en un pilar fundamental del sistema democrático de controles y contrapesos de la nación.
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Acerca del Poder Judicial de Costa Rica:
El Poder Judicial es una rama independiente del gobierno encargada de administrar justicia. Está presidido por la Corte Suprema de Justicia e incluye diversos tribunales inferiores en todo el país. Su función es interpretar las leyes, resolver disputas legales y garantizar que las acciones de las demás ramas del gobierno se ajusten a la Constitución.
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