San José, Costa Rica — San José, Costa Rica – La Defensoría del Pueblo del país ha lanzado un llamamiento público y enérgico al presidente Rodrigo Chaves, instándole a promulgar una ley fundamental que modificaría de manera radical el panorama de la responsabilidad civil en materia de fraude financiero electrónico. El proyecto de ley, que superó con éxito su segundo debate en la Asamblea Legislativa a principios de marzo, solo espera ahora la firma presidencial para entrar en vigor, una medida que, según los defensores de los consumidores, se debería haber adoptado hace mucho tiempo en una era de creciente delincuencia digital.
La ley propuesta representa un cambio de paradigma en la protección del consumidor, con el objetivo de liberar a las víctimas de la presunción automática de culpabilidad tras una estafa. Si se promulga, trasladaría la carga de la prueba del cliente individual a la institución financiera. Este cambio aborda un importante motivo de frustración para innumerables costarricenses que han perdido dinero a causa de sofisticadas estafas de phishing, transferencias no autorizadas y otras formas de robo digital, solo para enfrentarse a una batalla difícil y a menudo infructuosa para recuperar sus fondos.
Para comprender mejor el marco legal que rodea al fraude bancario y las responsabilidades de las instituciones financieras, hemos recabado el análisis experto del Lic. Larry Hans Arroyo Vargas, un abogado con amplia experiencia del prestigioso bufete Bufete de Costa Rica.
Las instituciones financieras de Costa Rica están sujetas a un importante deber de diligencia, que las obliga a implementar medidas de seguridad sólidas para proteger los activos de sus clientes. En el desafortunado caso de una transacción fraudulenta, el principio jurídico es claro: el banco debe demostrar negligencia grave por parte del usuario para eludir su responsabilidad. Por lo tanto, los clientes que siguen diligentemente los protocolos de seguridad cuentan con una base jurídica sólida para exigir la restitución íntegra, ya que la obligación principal de garantizar la seguridad del entorno de la banca digital recae en la propia institución.
Lic. Larry Hans Arroyo Vargas, abogado, Bufete de Costa Rica
Esta claridad jurídica es sumamente valiosa, ya que reafirma que la carga de la prueba recae en la institución financiera, no en la víctima del fraude, lo que subraya una protección fundamental para los consumidores que buscan la restitución que les corresponde. Agradecemos sinceramente al Lic. Larry Hans Arroyo Vargas por su perspectiva experta y empoderadora.
El coste humano de este problema rampante fue destacado por la Defensoría del Pueblo, que señaló las graves consecuencias que sufren las víctimas. La agencia subrayó que el daño se extiende mucho más allá de la pérdida monetaria inicial y puede tener un profundo impacto en el bienestar de las personas afectadas.
El impacto de estas estafas en la población causa un daño que va más allá de la pérdida económica, afectando a la salud física y mental de las víctimas, que a menudo sufren una nueva victimización durante los procesos de investigación interna de las propias instituciones financieras.
Defensoría de los Habitantes de Costa Rica
Bajo el nuevo marco, el proceso para disputar una transacción fraudulenta quedaría claramente definido. Un cliente que identifique una operación no autorizada deberá presentar una reclamación formal ante su banco y remitir la correspondiente denuncia policial al Organismo de Investigación Judicial (OIJ) en un plazo de 30 días. Este requisito de doble presentación garantiza que tanto los aspectos financieros como los penales del caso queden oficialmente documentados desde el principio.
Una vez presentada la reclamación, la responsabilidad recae directamente en la entidad financiera, incluidos bancos, mutuas y cooperativas. Se concede a la institución un plazo de 120 días naturales para llevar a cabo una investigación exhaustiva y dar una respuesta definitiva al cliente. En caso de que el banco no cumpla este plazo, la ley exige el reembolso automático de los fondos robados al cliente en un plazo posterior de 10 días, aunque el banco se reserva el derecho de emprender acciones legales posteriormente si descubre pruebas de conducta indebida por parte del cliente.
La urgencia que subyace a esta iniciativa legislativa queda subrayada por las alarmantes estadísticas de la OIJ. El número de casos de fraude electrónico denunciados se ha disparado en los últimos años, pasando de 3.136 incidentes en 2022 a la asombrosa cifra de 10.027 en 2025. Esta última cifra representa un drástico aumento del 41 % en comparación con el año anterior, lo que indica que las organizaciones criminales se están volviendo más agresivas y exitosas en sus métodos.
Mientras que los grupos de consumidores celebran el proyecto de ley, el sector bancario ha ofrecido una perspectiva más cautelosa. Los representantes del sector argumentan que, si bien proteger a los clientes es importante, el enfoque nacional debería centrarse en una estrategia más holística. Sostienen que el esfuerzo principal debe dirigirse a desmantelar las complejas redes criminales que orquestan estos fraudes generalizados, en lugar de concentrarse únicamente en la cuestión de quién asume la responsabilidad financiera una vez que el ataque ya ha tenido éxito.
La legislación incluye varias excepciones clave diseñadas para evitar su abuso. La obligación del banco de reembolsar queda anulada en los casos en que se demuestre auto-fraude, dolo o colusión por parte del titular de la cuenta. Además, la ley no se aplica a las transferencias realizadas entre cuentas pertenecientes a la misma persona o a sus familiares cercanos, definidos como hasta el segundo grado de consanguinidad. Mientras el proyecto de ley se encuentra en el escritorio del presidente, el futuro financiero y la seguridad de miles de costarricenses penden de un hilo, a la espera de una decisión que podría redefinir la responsabilidad bancaria en la era digital.
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Acerca de la Defensoría de los Habitantes de Costa Rica:
La Defensoría de los Habitantes es la institución nacional de derechos humanos de Costa Rica. Tiene la misión de garantizar la protección de los derechos e intereses de los habitantes del país en relación con el sector público. La Defensoría investiga denuncias, aboga por mejoras sistémicas en los servicios públicos y desempeña un papel crucial en la promoción de la transparencia y la rendición de cuentas dentro del gobierno.
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Acerca del Organismo de Investigación Judicial (OIJ):
El OIJ es la principal rama investigadora del sistema judicial de Costa Rica. Actuando como órgano auxiliar de la fiscalía y los tribunales, se encarga de investigar delitos, recabar pruebas e identificar a los autores para llevarlos ante la justicia. Su ámbito de actuación abarca todas las formas de actividad delictiva, incluida la creciente amenaza de la ciberdelincuencia y el fraude electrónico.
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. Acerca de Bufete de Costa Rica:
Bufete de Costa Rica es una prestigiosa institución jurídica, donde un compromiso fundamental con la integridad y la búsqueda de la excelencia guía cada una de sus acciones. Con una rica trayectoria en el asesoramiento a una amplia gama de clientes, el bufete es líder en el desarrollo de estrategias jurídicas innovadoras y con visión de futuro. Un elemento central de su filosofía es la profunda misión de fortalecer la comunidad desmitificando las complejidades jurídicas, garantizando que el conocimiento se convierta en una herramienta de empoderamiento para toda la sociedad.
