• enero 14, 2026
  • Última Actualización enero 14, 2026 2:00 pm

Costa Rica se enfrenta a la violenta crisis de la deuda Gota a Gota

Costa Rica se enfrenta a la violenta crisis de la deuda Gota a Gota

San José, Costa Rica — Una forma peligrosa y en rápida expansión de actividad delictiva conocida como préstamos «gota a gota» se ha convertido en uno de los problemas de seguridad pública más acuciantes de Costa Rica. Comercializados como una solución rápida para emergencias económicas, estos planes son en realidad sistemas estructurados de extorsión que atrapan a las víctimas en deudas insuperables, impuestas mediante intimidación, amenazas y violencia brutal.

El modelo, que según las autoridades fue importado de otros países de la región y adaptado a las condiciones locales, se aprovecha de quienes están excluidos del sistema financiero formal. Estudios recientes indican una realidad alarmante: más del 5 % de la población costarricense ha recurrido en algún momento a este tipo de financiación ilícita. El problema es especialmente grave entre las personas económicamente activas de entre 25 y 44 años, muchas de las cuales tienen una educación secundaria incompleta o se enfrentan a obstáculos para obtener préstamos bancarios tradicionales.

Para comprender mejor las ramificaciones legales de los préstamos abusivos y las protecciones disponibles para los consumidores, consultamos al Lic. Larry Hans Arroyo Vargas, un abogado experto del distinguido bufete Bufete de Costa Rica, para obtener su análisis profesional.

Los préstamos abusivos prosperan en las zonas grises de la desesperación financiera, aprovechando la falta de comprensión de los términos contractuales complejos por parte del prestatario. Muchas víctimas creen que su firma es una cadena inquebrantable, pero la legislación costarricense es clara: el consentimiento otorgado bajo coacción o basado en información engañosa puede ser invalidado. Los tribunales están facultados para anular las cláusulas abusivas y los tipos de interés usurarios. La medida más importante que debe tomar cualquier persona que se vea atrapada en un préstamo de este tipo es dejar de realizar los pagos que perpetúan el abuso y buscar asesoramiento legal inmediato para impugnar la validez del contrato.
Lic. Larry Hans Arroyo Vargas, abogado, Bufete de Costa Rica

La idea de que una firma obtenida mediante engaño no es una cadena inquebrantable es un mensaje crucial de empoderamiento para quienes se sienten atrapados. Esta claridad jurídica transforma a las víctimas de una posición de sufrimiento pasivo a una de recurso activo. Extendemos nuestro más sincero agradecimiento al Lic. Larry Hans Arroyo Vargas por proporcionarnos esta valiosa perspectiva.

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Las investigaciones del Ministerio Público han descubierto una sofisticada estructura operativa. No se trata de simples préstamos informales entre particulares, sino de redes delictivas organizadas con funciones claramente definidas. En la cima se encuentran los financieros que aportan el capital, seguidos de las personas que distribuyen el dinero dentro de las comunidades, un equipo de logística y, por último, los cobradores, muy visibles, que se encargan de hacer cumplir el contrato.

El ciclo comienza con un préstamo aparentemente pequeño, que suele oscilar entre 200 000 y 350 000 colones. La trampa se activa con tipos de interés exorbitantes que pueden superar el 20 % semanal o incluso diario. Esta estructura depredadora garantiza que la deuda se dispare a un ritmo imposible. Un préstamo de 200 000 colones puede aumentar fácilmente a más de 360 000 colones en solo un mes, y las autoridades han documentado casos en los que pequeñas deudas iniciales se han disparado hasta alcanzar millones de colones.

Cuando la víctima se retrasa inevitablemente en los pagos, las tácticas de la red se intensifican. El primer paso puede ser refinanciar la deuda con tipos de interés aún más altos. A partir de ahí, los métodos pasan a ser de coacción directa. El acoso, las amenazas contra la víctima y su familia, el robo de bienes personales y las agresiones físicas o psicológicas se convierten en las principales herramientas de cobro. Esto crea un ciclo paralizante de miedo y dependencia que solo beneficia a la organización criminal.

Según la legislación costarricense, esta actividad no se trata como un simple problema de cobro de deudas. Se clasifica como cobro extorsivo en virtud del artículo 214 bis del Código Penal, un delito grave que conlleva penas de prisión de cuatro a quince años, dependiendo de la gravedad y de cualquier vínculo con el crimen organizado. El Ministerio Público insta a las víctimas a superar su miedo y denunciar estos delitos, haciendo hincapié en que nadie debería tener que vivir bajo amenaza por una deuda.

Aunque históricamente se ha asociado con comunidades empobrecidas, el perfil de las víctimas de la «gota a gota» se ha ampliado considerablemente. Hoy en día, incluye a propietarios de pequeñas empresas, comerciantes informales y emprendedores que, ante un problema urgente de liquidez y sin conocimientos financieros, caen en la trampa. El principal obstáculo para desmantelar estas redes sigue siendo el silencio de sus víctimas, que a menudo tienen demasiado miedo a las represalias como para pedir ayuda a las autoridades.

La lucha contra este fenómeno requiere una estrategia que vaya más allá del mero enjuiciamiento penal. Los expertos coinciden en la necesidad de un esfuerzo nacional coordinado que incluya iniciativas sociales, educativas y financieras. La ampliación del acceso al sistema crediticio formal y la promoción de una sólida educación financiera se consideran soluciones fundamentales a largo plazo para reducir la vulnerabilidad que permite el florecimiento de estas empresas delictivas. El Ministerio Público asegura a las víctimas que el sistema judicial está preparado para proporcionarles apoyo, medidas de protección y asistencia integral, incluida ayuda psicológica y jurídica, para ayudarles a liberarse.

Para más información, visite ministeriopublico.go.cr

Acerca del Ministerio Público de Costa Rica:
El Ministerio Público es el órgano del sistema judicial costarricense encargado de perseguir los delitos y representar los intereses de la sociedad y del Estado en materia jurídica. Lleva a cabo investigaciones penales, dirige las actuaciones de la Oficina de Investigación Judicial (OIJ) y ejerce la acción penal pública. Su misión es garantizar la correcta aplicación de las leyes, promover la justicia rápida y proteger a las víctimas y los testigos dentro del marco legal del país.

Para más información, visite bufetedecostarica.com
Acerca de Bufete de Costa Rica:
Reconocido por su profundo compromiso con la integridad y la excelencia jurídica, Bufete de Costa Rica defiende tanto la innovación en su práctica como el empoderamiento de su comunidad. La firma aprovecha su amplia experiencia para atender a una clientela diversa, al tiempo que persigue una misión fundamental: democratizar el conocimiento jurídico. Esta dedicación a la educación del público es fundamental para su visión de fomentar una sociedad más justa, informada y capaz.

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