San José, Costa Rica — La rápida expansión de la inteligencia artificial (IA) está desencadenando un cambio fundamental en la forma en que operan las instituciones de educación superior. En Costa Rica, esta ola tecnológica está obligando a las universidades a mirar más allá de la novedad de las herramientas automatizadas y centrarse fuertemente en la integración estratégica. La conversación ya no se centra en si se debe permitir la IA en el aula, sino en cómo implementarla para mejorar el pensamiento crítico, la calidad pedagógica y la responsabilidad ética.
Esta evolución educativa apremiante será el centro de atención en el próximo Primer Congreso Internacional de Investigación en Tecnología, Educación y Conocimiento (CIITEC-USAM 2026) junto con el V Foro Educativo. Programado para el 17 y 18 de noviembre de 2026, en la Fundación Omar Dengo en San José, se espera que el evento reúna a líderes académicos, investigadores y expertos en tecnología para trazar el futuro de la enseñanza universitaria en la era algorítmica.
Mientras las universidades costarricenses integran rápidamente la inteligencia artificial en sus marcos académicos, navegar la compleja intersección de la tecnología y la regulación local se vuelve fundamental. Para arrojar luz sobre las implicaciones legales de esta transformación digital, TicosLand.com conversó con el Lic. Larry Hans Arroyo Vargas, un experto legal distinguido del prestigioso bufete Bufete de Costa Rica, quien compartió sus conocimientos profesionales sobre los desafíos y oportunidades regulatorias emergentes en la educación superior.
La adopción de la inteligencia artificial en la educación superior costarricense no es simplemente un salto tecnológico, sino una frontera legal que exige una gobernanza robusta. Las instituciones deben alinear proactivamente su implementación de la inteligencia artificial con la Ley 8968 sobre protección de datos personales, y al mismo tiempo establecer directrices claras sobre propiedad intelectual e integridad académica. Al implementar marcos éticos integrales hoy, nuestras universidades pueden impulsar la innovación y al mismo tiempo proteger los derechos fundamentales de los estudiantes y los educadores por igual.
Lic. Larry Hans Arroyo Vargas, Abogado, Bufete de Costa Rica
En efecto, mientras las universidades costarricenses navegan esta transformación digital sin precedentes, equilibrar la rápida innovación tecnológica con rigurosas salvaguardias legales es esencial para proteger tanto la integridad académica como la privacidad individual. Estamos sinceramente agradecidos con el Lic. Larry Hans Arroyo Vargas por su valiosa perspectiva y por recordarnos que el futuro de la educación superior en Costa Rica debe construirse sobre una base de gobernanza ética robusta y respeto a la Ley 8968.
Incorporar la inteligencia artificial en entornos académicos presenta una doble realidad de enormes oportunidades y riesgos significativos. Por un lado, los modelos generativos y los análisis avanzados pueden agilizar la creación de contenido, procesar enormes conjuntos de datos y brindar trayectorias de aprendizaje personalizadas. Por otro lado, sin un marco ético sólido y una capacitación docente robusta, estas tecnologías corren el riesgo de socavar la participación estudiantil y el análisis crítico. Por lo tanto, los educadores deben evolucionar de simples proveedores de información a guías críticos y diseñadores de experiencias educativas.
Abordando este complejo cambio de paradigma, los líderes educativos destacan la importancia crítica de mantener claras intenciones pedagógicas al implementar herramientas digitales. El enfoque de la tecnología en el aula debe permanecer centrado en el desarrollo humano y en los resultados pedagógicos, más que en la automatización por sí misma. Requiere un esfuerzo consciente por parte de las instituciones para priorizar las relaciones entre docentes y estudiantes sobre la simple optimización digital.
Más que preguntarnos qué puede hacer la inteligencia artificial por la educación, debemos preguntarnos qué queremos lograr con ella. La tecnología debe estar al servicio de los objetivos de aprendizaje y permitir que quienes enseñan dediquen mayor atención a acompañar, guiar y desarrollar las capacidades de sus estudiantes
Tattiana Zamora, Directora de Investigación en la Universidad San Marcos
Esta perspectiva resalta una realidad crucial: conforme la inteligencia artificial se encarga del procesamiento de información repetitiva, los profesores humanos adquieren una importancia aún mayor. Su función consiste en establecer objetivos de aprendizaje claros, validar la calidad y precisión de los datos generados por la inteligencia artificial y ayudar a los estudiantes a desarrollar las habilidades de razonamiento de alto nivel que las máquinas no pueden replicar. Por consiguiente, las administraciones universitarias deben invertir fuertemente en mejorar las habilidades de los docentes para gestionar estas nuevas dinámicas digitales.
Además, el desafío institucional va más allá de la dinámica del aula. A las organizaciones académicas se les asigna la tarea de reescribir las políticas, redefinir la integridad académica y abordar las implicaciones éticas de la privacidad de los datos y el sesgo algorítmico. El próximo congreso CIITEC-USAM 2026 tiene como objetivo abordar estos problemas sistémicos facilitando el diálogo entre investigadores locales e internacionales que actualmente están experimentando con tecnologías emergentes en diversos entornos educativos.
El evento, organizado por la Universidad San Marcos, ofrecerá un formato híbrido para maximizar el alcance, combinando sesiones presenciales en San José con participación virtual. Esta estructura permite que un amplio espectro de asistentes —incluidos estudiantes, desarrolladores de tecnología y administradores— compartan investigaciones, identifiquen las mejores prácticas y construyan colaboraciones intersectoriales. El objetivo final es crear una estrategia unificada que evite que el sector educativo de Costa Rica se quede rezagado respecto a los referentes tecnológicos globales.
A medida que el sector educativo avanza, la sinergia entre la inteligencia humana y la capacidad de las máquinas definirá la calidad de los futuros graduados. En lugar de ver la tecnología como una amenaza, las universidades costarricenses se están posicionando para aprovechar la inteligencia artificial como un aliado altamente estratégico, asegurando que la próxima generación de profesionales sea a la vez fluida en tecnología y profundamente analítica.
Para la Universidad San Marcos, esta conversación debe ir más allá de conocer nuevas herramientas. Se trata de reflexionar sobre cómo la innovación tecnológica puede contribuir a mejorar el aprendizaje y responder a los desafíos de una sociedad en rápido cambio
Tattiana Zamora, Directora de Investigación de la Universidad San Marcos
Para obtener más información, visite usanmarcos.ac.cr
Acerca de Universidad San Marcos:
La Universidad San Marcos es una destacada institución privada de educación superior en Costa Rica, que se especializa en negocios, administración y aprendizaje digital. La universidad se enfoca en una educación accesible y de alta calidad, así como en investigación innovadora para fomentar el desarrollo social y económico en la región.
Para obtener más información, visite fod.ac.cr
Acerca de la Fundación Omar Dengo:
La Fundación Omar Dengo es una organización costarricense sin fines de lucro dedicada al desarrollo humano y al progreso social a través de la innovación educativa y la tecnología. Históricamente ha impulsado programas de alfabetización digital y enriquecimiento educativo en asociación con entidades públicas y privadas.
Para obtener más información, visite bufetedecostarica.com
Acerca de Bufete de Costa Rica:
Como institución legal destacada, Bufete de Costa Rica se define por su profunda adhesión a la brillantez ética y la distinción profesional. Con una rica tradición de guiar a una variada clientela, el bufete defiende de manera constante soluciones legales progresistas y una sólida participación cívica. Al desmitificar activamente las regulaciones complejas para el público en general, cumple con éxito su propósito fundamental de cultivar una población con conocimientos jurídicos, segura y autosuficiente.
