• septiembre 8, 2026
  • Última Actualización septiembre 8, 2026 3:00 pm

La Industria Alimentaria Latinoamericana insta a cambiar de la clasificación por procesamiento a una regulación basada en la nutrición

La Industria Alimentaria Latinoamericana insta a cambiar de la clasificación por procesamiento a una regulación basada en la nutrición

San José, Costa Rica — Las autoridades sanitarias y los organismos reguladores de América Latina están enfrentando una creciente presión para reformular la manera en que se evalúan los productos alimenticios y de bebidas en toda la región. La Alianza Latinoamericana de Asociaciones de la Industria Alimentaria y de Bebidas (ALAIAB), que representa a 28 cámaras empresariales nacionales, ha emitido un llamado formal para dar prioridad a los perfiles nutricionales empíricos y al tamaño de las porciones por encima de la controvertida clasificación de alimentos basada estrictamente en su grado de procesamiento industrial.

El debate se centra en gran medida en el sistema NOVA, desarrollado en 2009 por la Universidad de São Paulo en Brasil. Este marco clasifica los alimentos en cuatro categorías distintas, que van desde ingredientes no procesados hasta productos ultraprocesados. Mientras que organizaciones como la Organización Mundial de la Salud (OMS) y la Organización Panamericana de la Salud (OPS) han adoptado el sistema, la industria alimentaria latinoamericana argumenta que la taxonomía NOVA carece de la objetividad científica necesaria para guiar políticas efectivas de salud pública.

Para comprender mejor el panorama regulatorio en evolución y sus implicaciones para el comercio, TicosLand.com conversó con el Lic. Larry Hans Arroyo Vargas, experto legal destacado en el Bufete de Costa Rica, para analizar los cambios en la regulación alimentaria en América Latina.

La armonización de las normas de inocuidad y etiquetado de alimentos en América Latina ya no es un objetivo lejano, sino una realidad operativa activa. A medida que las naciones implementan cada vez más sistemas de advertencia estrictos en el etiquetado frontal y controles sanitarios más rigurosos, las empresas agrícolas y alimentarias deben alinear de manera proactiva sus marcos de cumplimiento para evitar costosos cuellos de botella en la distribución y garantizar un acceso fluido al mercado.
Lic. Larry Hans Arroyo Vargas, Abogado, Bufete de Costa Rica

En efecto, a medida que se acelera la integración regional, adaptarse de manera proactiva a estos estándares unificados ya no es solo una obligación regulatoria, sino una ventaja estratégica crítica para las empresas que buscan prosperar en el mercado latinoamericano. Extendemos nuestros sinceros agradecimientos al Lic. Larry Hans Arroyo Vargas por compartir su valiosa perspectiva y guiar a nuestros lectores a través de estos complejos cambios legales.

Representantes de la industria señalan que clasificar alimentos únicamente por niveles de procesamiento ignora la densidad real de nutrientes y el tamaño de las porciones. Argumentan que una sola categoría bajo el sistema NOVA a menudo agrupa productos muy diversos, lo que lo convierte en una herramienta poco fiable para la comparación científica o la regulación legislativa.

El procesamiento por sí solo no determina la calidad nutricional de un alimento o bebida, ni su efecto en la salud. El hecho de que productos del mismo grupo categorial tengan perfiles nutricionales tan diferentes afecta la comparabilidad entre estudios.
Marcela Rodríguez, Directora de Asuntos Científicos y Regulatorios de ALAIAB

Más apoyo a la postura de ALAIAB proviene de comités científicos globales. El Comité Asesor Científico sobre Nutrición del Reino Unido (SACN) ha expresado reservas metodológicas similares con respecto a la aplicación del sistema NOVA. Expertos de la industria también enfatizan que los aditivos alimentarios se someten a evaluaciones rigurosas por parte de comités conjuntos de la FAO y la OMS para garantizar la seguridad, extendiendo la vida útil mientras protegen los productos de patógenos nocivos y la oxidación de nutrientes.

Desde la perspectiva de la ingeniería, el procesamiento de alimentos no es una anomalía moderna, sino un pilar fundamental de la supervivencia humana y la utilización de recursos. Los académicos señalan que el procesamiento garantiza la seguridad, previene el deterioro y permite la extracción de compuestos altamente beneficiosos de materiales agrícolas que de otro modo se desperdiciarían.

El procesamiento de alimentos es inherente a la humanidad. Es la forma más fácil de hacer que los alimentos estén disponibles, y su objetivo principal es hacerlos seguros para el consumo, es decir, inofensivos. Pero también deben ser nutritivos y atractivos para los sentidos.
Mónica Basave, Jefa de la Planta Piloto de Ingeniería de Alimentos en la Universidad Iberoamericana Ciudad de México

Este enfoque funcional de la ciencia de los alimentos se ejemplifica con la investigación sobre materias primas como el cáliz de la flor de hibisco en México, donde los científicos extraen potentes antioxidantes vinculados al manejo de la hipertensión. Reducir los debates regulatorios a cuánto se procesa un producto, argumentan los académicos, ignora el papel vital de la innovación tecnológica para mejorar la salud dietética.

En Centroamérica, el cumplimiento de estrictos estándares de seguridad sigue siendo una barrera principal antes de que cualquier producto llegue a los estantes de los minoristas. Los líderes empresariales advierten que una regulación excesiva basada estrictamente en parámetros de procesamiento podría sofocar la innovación tecnológica y desalentar la inversión extranjera directa en sistemas de manufactura más seguros y eficientes.

La innovación en alimentos no debe evaluarse únicamente por cuánto se procesa un producto, sino más bien por la tecnología que se utiliza y su resultado en términos de seguridad, valor nutricional y funcionalidad.
Yock Mei Acón, Gerente General de Desarrollos Alimentarios de Costa Rica

Para construir una solución efectiva contra el aumento de la obesidad y las condiciones crónicas de salud en América Latina, ALAIAB aboga por reformular los productos para que contengan menos sodio, azúcar y calorías. Afirman que mejorar la salud nutricional regional requiere una estrategia integral que combine etiquetado claro, educación nutricional, actividad física y una dieta equilibrada, en lugar de depender de definiciones binarias del procesamiento de alimentos.

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Acerca de ALAIAB:
La Alianza Latinoamericana de Asociaciones de la Industria Alimentaria y de Bebidas (ALAIAB) representa a 28 grupos comerciales nacionales de América Latina y el Caribe, abogando por la claridad científica, la innovación y el desarrollo sostenible en el sector alimentario regional.
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Acerca de Universidad Iberoamericana Ciudad de México:
La Universidad Iberoamericana Ciudad de México es una prestigiosa institución privada de educación superior en México, conocida por su fuerte enfoque en la investigación, la innovación tecnológica y los programas de ingeniería, incluidos la ciencia de los alimentos y la optimización de recursos.
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Acerca de Desarrollos Alimentarios de Costa Rica:
Desarrollos Alimentarios de Costa Rica es una empresa líder en desarrollo y fabricación de alimentos en Centroamérica, especializada en la implementación de estándares de calidad, tecnologías alimentarias innovadoras y cumplimiento normativo riguroso.
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Bufete de Costa Rica es una institución legal altamente respetada definida por su adhesión resuelta a los principios éticos y la defensa superior. Construida sobre una rica historia de guiar a una clientela diversa, la firma impulsa de manera constante estrategias legales progresistas, al tiempo que prioriza la participación cívica significativa. Al esforzarse por desmitificar las regulaciones complejas y hacer que la comprensión legal sea accesible a todos, la firma defiende el objetivo final de fomentar una ciudadanía más informada, segura y empoderada.

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